Mis tallarines caseros a la carbonara

Mamá siempre decía que era una cocinera a la italiana. Sus tallarines eran históricos. Los amasaba con el palo, y los cortaba a cuchillo. Eran ligeramente desparejos, al dente, inigualables. Eran su fuerte, al igual que los ñoquis, que yo ayudaba de chico a deslizar en el tenedor. Cocinó su pasta para hijos y nietos hasta muy grande. Nos siguió a México junto con mi papá. Allí fue cuando dejó de amasar.
Con Graciela compramos entonces una Marcato -en reemplazo de nuestra Pastalinda abandonada en Argentina- y hacíamos los tallarines para nuestra familia -la propia y ampliada con amigos-.
Cada quince días, los fines de semana íbamos a Cuernavaca, donde en un amplio terreno cercado había -hay- ocho casitas que convergían hacia una alberca -pileta en mexicano básico-. Nosotros ocupábamos una. En las otras, familias de varios exilios: argentino, uruguayo, chileno -entre ellos el que sería luego ministro de la concertación y presidente de la OEA. Alternando con el clásico asado de la nostalgia compartíamos nuestra pasta. En una ocasión hicimos con la Marcato ravioles para más de veinte personas.
De regreso a Argentina, con el tiempo, hasta la Marcato dejamos de usar.
Han pasado casi cuarenta años de cuando mamá dejó de amasar. Hace apenas un mes desempolvé la Marcato.
Cuando las amigas de Cookpad instan a hacer pasta, cocinando Norelí ñoquis "on line", no pienso en ñoquis, sino en los tallarines de mamá, y en los nuestros de la Marcato.
En esta receta recreo los primeros. Amaso, estiro y corto a mano. La salsa es la primera que aprendimos leyendo las recetas de la Marcato, y que aquí tomo modificando la de Mimmo, el admirado -por mi hijo Daniel y luego por mí- chef napolitano. La masa es para cuatro. Cocino sólo dos porciones. Las otras dos las haré con la Marcato.
Que no es cosa de quedarse con las ganas.
Mis tallarines caseros a la carbonara
Mamá siempre decía que era una cocinera a la italiana. Sus tallarines eran históricos. Los amasaba con el palo, y los cortaba a cuchillo. Eran ligeramente desparejos, al dente, inigualables. Eran su fuerte, al igual que los ñoquis, que yo ayudaba de chico a deslizar en el tenedor. Cocinó su pasta para hijos y nietos hasta muy grande. Nos siguió a México junto con mi papá. Allí fue cuando dejó de amasar.
Con Graciela compramos entonces una Marcato -en reemplazo de nuestra Pastalinda abandonada en Argentina- y hacíamos los tallarines para nuestra familia -la propia y ampliada con amigos-.
Cada quince días, los fines de semana íbamos a Cuernavaca, donde en un amplio terreno cercado había -hay- ocho casitas que convergían hacia una alberca -pileta en mexicano básico-. Nosotros ocupábamos una. En las otras, familias de varios exilios: argentino, uruguayo, chileno -entre ellos el que sería luego ministro de la concertación y presidente de la OEA. Alternando con el clásico asado de la nostalgia compartíamos nuestra pasta. En una ocasión hicimos con la Marcato ravioles para más de veinte personas.
De regreso a Argentina, con el tiempo, hasta la Marcato dejamos de usar.
Han pasado casi cuarenta años de cuando mamá dejó de amasar. Hace apenas un mes desempolvé la Marcato.
Cuando las amigas de Cookpad instan a hacer pasta, cocinando Norelí ñoquis "on line", no pienso en ñoquis, sino en los tallarines de mamá, y en los nuestros de la Marcato.
En esta receta recreo los primeros. Amaso, estiro y corto a mano. La salsa es la primera que aprendimos leyendo las recetas de la Marcato, y que aquí tomo modificando la de Mimmo, el admirado -por mi hijo Daniel y luego por mí- chef napolitano. La masa es para cuatro. Cocino sólo dos porciones. Las otras dos las haré con la Marcato.
Que no es cosa de quedarse con las ganas.
Pasos de la receta
- 1
Ingredientes I: aceite de oliva virgen, harina 000, sal, paprika
- 2
Ingredientes II: panceta, pimienta ajo
- 3
Ingredientes III: panceta cortada en cubitos
- 4
Ingredientes IV : ajo ya picado
- 5
La masa esta hecha
- 6
Divido en cuartro trozos de 100 gramos cada uno. Corresponde a un plato final de pasta
- 7
Con el palo de amasar estiro el primero
- 8
Estirado. Quedo conforme
- 9
Hago con la masa un rolliyo
- 10
Lo corto con el cuchillo
- 11
Miren mis cortes de cerca. No son hermosos? Parecen un arrollado de dulce de leche
- 12
Rollitos abiertos y puestos a orear
- 13
Salsa I: en un poco de aceite de oliva, pondo a dorar la panceta. Cuando está lista, le agrego el ajo
- 14
Salsa II: En un plato hondo pongo un huevo, queso rallado y un chorrito de aceite de oliva. Lo mezclo bien.
- 15
Pongo a cocer la pasta. Está lista en pocos minutos (aumenta al doble su tamaño, está al dente si la prueba). El vapor de la cocción se aprecia en la foto.
- 16
Saco la pasta en el colador, dejo escurrir, y la vierto en el recipiente con la panceta y el ajo, mezclando bien y dejando que absorba los sabores.
- 17
Agrego pimienta negra
- 18
Vierto sobre la pasta la mezcla de huevo, aceite, queso de rallar a la que agregué algo del líquido de colar los tallarines. Sirve para ligar los elementos de la salsa
- 19
Pongo una porción en el plato
- 20
En mi tenedor. Estoy a punto de saborearlos
- 21
BUENISIMOS !!!! En la próxima receta haré las otras dos porciones con la Marcato y con otra salsa que guardo secreta (por ahora). Adelanto una foto de los tallarines ya amasados y cortados a máquina
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