Paso a paso
- 1
En primer lugar, infusionamos la leche fresca con el hueso de jamón el día antes
- 2
Para empezar, ponemos en una cazuela la mantequilla a fuego medio lento hasta que se derrita, después añadimos la cebolla bien picada hasta que esté transparente.
- 3
Seguidamente bajamos el fuego y vamos añadiendo harina poco a poco removiendo hasta que se quede una pasta consistente. Removemos durante unos minutos para que se haga un poco la harina.
- 4
Seguidamente vamos añadiendo la leche infusionada que previamente habremos calentado, y sin dejar de remover hasta que echemos toda la leche.
- 5
Por otro lado ponemos las lonchas de jamón unos minutos en el horno y después las troceamos para incorporarlo a la bechamel.
- 6
Por otro lado también calentamos la nata y echamos las láminas de gelatina escurridas que previamente habremos dejado en un bol con agua. Cuando se deshagan la gelatina, lo incorporamos a la bechamel y seguimos removiendo sin parar hasta que veamos que salen burbujas de la bechamel.
- 7
Dejamos la masa en un bol reposando cubriéndola con un film transparente hasta que se enfríe y después dejamos en la nevera al menos una noche.
- 8
Hacemos las croquetas pasando primero por harina, seguidamente por huevo batido y por último por el panko, o en su defecto pan rallado común.
- 9
Freímos a una temperatura de unos 175grados sin echar muchas a la vez para que no se enfríe mucho el aceite y evitar que se abran. Y listas, están buenísimas...
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