Paso a paso
- 1
Desmenuzamos el pan duro y añadimos la leche de a poco, removiendo para que el pan absorba bien el líquido.
Tiene que quedar hidratado, pero no empapado. - 2
Rallamos los dientes de ajo y picamos finamente el perejil.
Los añadimos al pan junto con los huevos batidos y salpimentamos. Removemos al tiempo que aplastamos con un tenendor hasta obtener una papilla homogénea. - 3
Ponemos una sartén al fuego con abundante aceite. Cuando esté caliente tomamos porciones de la masa con una cuchara y las dejamos caer con cuidado en el aceite. Freímos hasta que estén dorados y volteando para que se hagan por todos lados.
- 4
Escurrimos sobre papel de cocina unos minutos, dejando que absorba el exceso de grasa antes de servir. Se pueden comer templados o fríos, pero están mucho mejor calientes.
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