Tartaleta casera de cebolla confitada con pulpo á feira

La vida cambia en menos de un segundo y no queremos darnos cuenta de ello. En verdad, nos pasamos parte del día renegando, criticando y autoenvenenándonos; supongo que, en realidad, con la única finalidad de no sentirnos tan solos. Pero el caso es que lo que creemos tan sólido a nuestro alrededor, tan asentado, tan nuestro, puede desaparecer sin ni siquiera darse uno cuenta.
La cuestión es que hace a penas diez días, tuvimos que llamar a los servicios de emergencias porque mi padre tuvo un shock anafiláctico a un medicamento. Como dice el refranero español: “En casa del herrero, cuchara de palo”, y en casa de personal sanitario: tiritas y poco más (además del medicamento que dio alergia). Así que con el alma en vilo, y tras la consabida llamada a la ambulancia, tocó esperar diecisiete eternos minutos a que se personaran, tomaran las riendas de la situación y nos dejaran meridianamente claro que todo iba a salir bien ya que la situación estaba controlada, se había actuado adecuadamente y no había sido un caso muy grave de anafilaxia.
Así que doy las gracias —también, por este medio—, al personal de emergencia y urgencias por el buen trato y recibimiento; y aunque aún faltan unos días para plantearnos los buenos propósitos del próximo año, ya estoy en ello: dejando mi mal genio de lado y marcando aún más mis arrugas por reírme con cualquiera y ante cualquier situación.
(23º Etapa de la IIª Maratón Cookpad por el Delantal Dorado).
Tartaleta casera de cebolla confitada con pulpo á feira
La vida cambia en menos de un segundo y no queremos darnos cuenta de ello. En verdad, nos pasamos parte del día renegando, criticando y autoenvenenándonos; supongo que, en realidad, con la única finalidad de no sentirnos tan solos. Pero el caso es que lo que creemos tan sólido a nuestro alrededor, tan asentado, tan nuestro, puede desaparecer sin ni siquiera darse uno cuenta.
La cuestión es que hace a penas diez días, tuvimos que llamar a los servicios de emergencias porque mi padre tuvo un shock anafiláctico a un medicamento. Como dice el refranero español: “En casa del herrero, cuchara de palo”, y en casa de personal sanitario: tiritas y poco más (además del medicamento que dio alergia). Así que con el alma en vilo, y tras la consabida llamada a la ambulancia, tocó esperar diecisiete eternos minutos a que se personaran, tomaran las riendas de la situación y nos dejaran meridianamente claro que todo iba a salir bien ya que la situación estaba controlada, se había actuado adecuadamente y no había sido un caso muy grave de anafilaxia.
Así que doy las gracias —también, por este medio—, al personal de emergencia y urgencias por el buen trato y recibimiento; y aunque aún faltan unos días para plantearnos los buenos propósitos del próximo año, ya estoy en ello: dejando mi mal genio de lado y marcando aún más mis arrugas por reírme con cualquiera y ante cualquier situación.
(23º Etapa de la IIª Maratón Cookpad por el Delantal Dorado).
Paso a paso
- 1
Cortamos las cebollas en pluma, y en una sartén a fuego medio, las dejamos cocinar hasta que caramelicen con un poco de aceite y sal. Tardarán más o menos 40 minutos.
Mientras, en una bandeja de horno, ponemos las obleas de empanadilla sobre los moldes de silicona de las magdalenas. Y horneamos unos 12 minutos a 180°C. - 2
Con las tartaletas ya hechas, rellenamos poniendo una cama de cebolla caramelizada en cada una, y varias rodajas de pulpo sobre ella. Añadimos un generoso chorreón de aceite de la misma cebolla y terminamos espolvoreando los distintos tipo de pimentón y las escamas de sal.
- 3
A disfrutar!
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