Hojadritos de bratwurst con pepinillos y cebolla frita

Dicen que a esta vida llegamos con un pan debajo del brazo; pero yo hace poco leí, que a esta vida llegamos con un folio en blanco. ¡Sí! Un folio en blanco donde escribir la historia de nuestra vida.
En un primer momento, no eres tú el que escribe en él, porque no estás capacitado y, escriben tus padres, tus hermanos, tus abuelos (los que te rodean y protegen). Al poco tiempo, te dan un lápiz y comienzas a escribir… con tachones, torcido, y con fallos… Fallos que no tienen mala fe, sino que son consecuencia de tu inocencia, de tu ignorancia, de tu falta de experiencia. Con ocho años —más o menos— te dan el boli (¡Ya eres mayor!) y empiezas a elegir… a tus amigos y a tus enemigos… el balonmano o la equitación… Con quince años, ya tienes bolis de colores, fosforitos, cera, acuarela… y tu folio empieza a entenderse mejor. Además sabes que en ocasiones, puedes usar tipp-ex para enmendar tus meteduras de pata, pero que, a veces, no habrá tipp-ex que te salve. Y es ahí, cuando empiezas a asumir las consecuencias, y te pasas a la pluma.
Puedes cometer el error de creer que sólo tú escribes tu folio, pero no… Muchos llegarán y ese folio tendrá más colores.
Lo ideal es que el folio termine escrito por las dos caras y que al final, cuando seas mayor, muy mayor, poco a poco dejes de escribir y una mañana firmes, sueltes el boli y te vayas sin traumas… Pero no siempre es así.
Así que unas letras por los que seguimos con el boli en alto.
Hojadritos de bratwurst con pepinillos y cebolla frita
Dicen que a esta vida llegamos con un pan debajo del brazo; pero yo hace poco leí, que a esta vida llegamos con un folio en blanco. ¡Sí! Un folio en blanco donde escribir la historia de nuestra vida.
En un primer momento, no eres tú el que escribe en él, porque no estás capacitado y, escriben tus padres, tus hermanos, tus abuelos (los que te rodean y protegen). Al poco tiempo, te dan un lápiz y comienzas a escribir… con tachones, torcido, y con fallos… Fallos que no tienen mala fe, sino que son consecuencia de tu inocencia, de tu ignorancia, de tu falta de experiencia. Con ocho años —más o menos— te dan el boli (¡Ya eres mayor!) y empiezas a elegir… a tus amigos y a tus enemigos… el balonmano o la equitación… Con quince años, ya tienes bolis de colores, fosforitos, cera, acuarela… y tu folio empieza a entenderse mejor. Además sabes que en ocasiones, puedes usar tipp-ex para enmendar tus meteduras de pata, pero que, a veces, no habrá tipp-ex que te salve. Y es ahí, cuando empiezas a asumir las consecuencias, y te pasas a la pluma.
Puedes cometer el error de creer que sólo tú escribes tu folio, pero no… Muchos llegarán y ese folio tendrá más colores.
Lo ideal es que el folio termine escrito por las dos caras y que al final, cuando seas mayor, muy mayor, poco a poco dejes de escribir y una mañana firmes, sueltes el boli y te vayas sin traumas… Pero no siempre es así.
Así que unas letras por los que seguimos con el boli en alto.
Paso a paso
- 1
Precalentamos el horno a 180ºC y partimos la lámina de hojaldre en 4 trozos rectangulares, y doblamos sus bordes.
Ponemos una cama de queso sobre cada trozo de lámina, y una salchicha —con ligeros cortes transversales—encima. Añadimos, al gusto, el ketchup (o la salsa Valentina) y la mostaza.
Pincelamos los bordes con huevo batido y horneamos 20 minutos a media altura. - 2
Emplatamos, y agregamos los pepinillos cortados en diagonal y la cebolla frita por encima.
- 3
A disfrutar!
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Comentarios (4)
Así es la vida Arianne.