Mini pizzas fit terroríficas (con base berenjena)

A ver, vayamos por partes, como diría alguno.
Es verdad, que como me dijo —entre risas— mi madre, que para nosotros, el hecho de celebrar Halloween, es para los americanos, como si bajasen por el Mississippi, de romería al Cristo de los Faroles. Pero en realidad, porque ni se imaginan que lo pueden hacer, que sino, conociéndolos, implantarían esa tradición tan cordobesa. (Sino, hay sólo que ver lo concurrido que está el Camino De Santiago, con los americanos disfrazados de peregrinos).
Ya he dicho más de una vez, que nosotros, en casa, sí nos gusta jaloguin, pero de ahí, a que los hijos de mis vecinos —que el día anterior parecían normales y hasta educados— vengan pintarrajeados, blandiendo falcatas y profiriendo inquietantes sonidos guturales, mientras son sus padres los que me exigen gominolas, hay un trecho. Y es que el mismo padre del “payaso asesino”, guardián de lo políticamente correcto, me increpó, tras un sonrisa, con un: “Mujer, no hay que darle mayor importancia”. Pues de acuerdo, pero que esos mismos custodios que velan por el pensamiento único, podrían también declarar lo que hay que celebrar cada 12 de octubre, cada 25 de julio o cada 2 de enero, porque también hay que conmemorar la Hispanidad, a nuestro Santiago Matamoros y las Capitulaciones de Granada.
En fin…. ¿Truco o trato?
Mini pizzas fit terroríficas (con base berenjena)
A ver, vayamos por partes, como diría alguno.
Es verdad, que como me dijo —entre risas— mi madre, que para nosotros, el hecho de celebrar Halloween, es para los americanos, como si bajasen por el Mississippi, de romería al Cristo de los Faroles. Pero en realidad, porque ni se imaginan que lo pueden hacer, que sino, conociéndolos, implantarían esa tradición tan cordobesa. (Sino, hay sólo que ver lo concurrido que está el Camino De Santiago, con los americanos disfrazados de peregrinos).
Ya he dicho más de una vez, que nosotros, en casa, sí nos gusta jaloguin, pero de ahí, a que los hijos de mis vecinos —que el día anterior parecían normales y hasta educados— vengan pintarrajeados, blandiendo falcatas y profiriendo inquietantes sonidos guturales, mientras son sus padres los que me exigen gominolas, hay un trecho. Y es que el mismo padre del “payaso asesino”, guardián de lo políticamente correcto, me increpó, tras un sonrisa, con un: “Mujer, no hay que darle mayor importancia”. Pues de acuerdo, pero que esos mismos custodios que velan por el pensamiento único, podrían también declarar lo que hay que celebrar cada 12 de octubre, cada 25 de julio o cada 2 de enero, porque también hay que conmemorar la Hispanidad, a nuestro Santiago Matamoros y las Capitulaciones de Granada.
En fin…. ¿Truco o trato?
Paso a paso
- 1
Precalentamos el horno a 200ºC, con calor arriba y abajo, mientras preparamos las verduras.
Para los champiñones: los partimos por la mitad, y con ayuda de una pajita, le hacemos las “oquedades de los ojos”, y con un cuchillo “la nariz” y raspamos el tallo del champiñón para hacerle las marcas (como se ve en el vídeo). - 2
Las berenjenas, las cortamos en rodajas de medio dedo de grosor aproximadamente. Y las repartimos por la bandeja de horno. Salpimentamos ligeramente y ponemos una cucharada de tomate passata encima.
Añadimos un poco de queso en cada una, y coronamos con los champiñones.
Horneamos 25 minutos a media altura. - 3
A disfrutar! 💀👻🎃👻💀
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