Paso a paso
- 1
Templar el agua, El agua debe estar tibia (unos 30–40º C). Si está muy caliente, estropeas el efecto de la levadura.
- 2
Mezcla inicial, Añade la sal y la levadura al agua, remueve bien hasta que se disuelva.
- 3
Formar la masa, Incorpora la harina poco a poco mientras mezclas.
Aquí está el punto clave:
La masa debe quedar espesa y pegajosa, tipo masa de croquetas.
Si está muy líquida, añade harina.
Si está muy dura, añade un poco de agua. - 4
Freír, Calienta el aceite (fuerte pero sin humear).
Con una cucharilla, deja caer porciones de masa.
Fríe hasta que estén dorados por fuera.
Error típico: sacarlos demasiado pronto, quedan crudos por dentro. - 5
Escurrir, Sácalos a un plato con papel absorbente.
- 6
Rebozado final, Mezcla azúcar y canela, y reboza los higuillos aún calientes para que se adhiera bien.
Trucos
Tal como lo haces, te van a salir bien, pero si quieres subir de nivel de verdad:
Deja reposar la masa 10–15 minutos, mejora la textura.
Añade un toque de ralladura de limón o naranja, cambia totalmente el sabor.
Controla el aceite: si está demasiado fuerte, se queman por fuera y quedan crudos por dentro.
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