Pollo Eurocopa ¡Felicidades Portugal!

(INTERNACIONAL) Siempre soñé con preparar esta receta, pero cuando empecé a cocinar mi técnica gastronómica era muy inmadura. Aún puedo hacerle varias mejorías, aquí la tienen y humildemente acepto sus sugerencias.
Cuenta una leyenda que en la ciudad portuguesa de Barcelos se cometió un crimen y no habían hallado al culpable. Un peregrino gallego que iba de camino a Santiago de Compostela fue considerado sospechoso, juzgado culpable y condenado a la horca. El extranjero insistía en su inocencia y pidió que se le llevara a ver al juez que estaba en un banquete, el ministro no creyó en la inocencia del hombre pero sobre la mesa había un gallo asado, el condenado aseguró que si era inocente ese animal se levantaría y cantaría. Cuando estaba siendo ahorcado efectivamente el gallo se levantó y cantó. El juez se apresuró a evitar que se cumpliera la sentencia y llegó a tiempo para librar al gallego a quien se le permitió salir libre y continuar su camino.
Pollo Eurocopa ¡Felicidades Portugal!
(INTERNACIONAL) Siempre soñé con preparar esta receta, pero cuando empecé a cocinar mi técnica gastronómica era muy inmadura. Aún puedo hacerle varias mejorías, aquí la tienen y humildemente acepto sus sugerencias.
Cuenta una leyenda que en la ciudad portuguesa de Barcelos se cometió un crimen y no habían hallado al culpable. Un peregrino gallego que iba de camino a Santiago de Compostela fue considerado sospechoso, juzgado culpable y condenado a la horca. El extranjero insistía en su inocencia y pidió que se le llevara a ver al juez que estaba en un banquete, el ministro no creyó en la inocencia del hombre pero sobre la mesa había un gallo asado, el condenado aseguró que si era inocente ese animal se levantaría y cantaría. Cuando estaba siendo ahorcado efectivamente el gallo se levantó y cantó. El juez se apresuró a evitar que se cumpliera la sentencia y llegó a tiempo para librar al gallego a quien se le permitió salir libre y continuar su camino.
Paso a paso
- 1
Lava bien las pechugas de pollo, incluso talla la piel con cuidado de no maltratarla con un pequeño cepillo. Luego úntalas con abundante jugo de limón (de esta higiene dependerá que tu plato tenga buen olor y sabor)
- 2
En un pequeño tazón mezcla el aceite de oliva, la sal, el caldo de pollo en polvo, la pimienta, la cebolla, el ajo y las especias. Bate por unos momentos hasta que obtengas una sustancia uniforme.
- 3
Unta cada pechuga con abundante mezcla de aceite, no dejes ni una sola parte sin cubrir.
- 4
Unta mantequilla en un refractario de horno lo suficientemente grande como para albergar las tres pechugas (si necesitas más que las tres cucharaditas adelante). Coloca las piezas de pollo y cubre con papel aluminio.
- 5
Calienta el horno a 220º Centígrados (425º Farenheit), cuando haya elevado mucho su temperatura introduce el refractario con las pechugas. Permite que se horneen durante 45 minutos, abre el horno de una a tres veces y baña las piezas con los jugos que van soltando. Al salir deja que se enfríen por algunos minutos y sirve, adorna al gusto.
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