Parrochas con sorpresa a la Romana

Cuando las probó mi nieto, Lucas, dijo....abuela, están deliciosas; y claro, os podéis imaginar...me derretí.
Están quitadas las espinas, cerradas y luego pasadas por harina y rebozadas en huevo. Por eso las llamo con sorpresa, porque al comerlas te encuentras que no tienen espinas; es un verdadero placer comerlas así...se comen como las pipas, no puedes parar 😆
Son laboriosas pero merece la pena.
Parrochas con sorpresa a la Romana
Cuando las probó mi nieto, Lucas, dijo....abuela, están deliciosas; y claro, os podéis imaginar...me derretí.
Están quitadas las espinas, cerradas y luego pasadas por harina y rebozadas en huevo. Por eso las llamo con sorpresa, porque al comerlas te encuentras que no tienen espinas; es un verdadero placer comerlas así...se comen como las pipas, no puedes parar 😆
Son laboriosas pero merece la pena.
Paso a paso
- 1
Quitar las cabezas, tripas y desescamarlas, (esto es muy importante, es muy desagradable encontrarte escamas).
- 2
Quitar la espina de dentro y la que tienen en el lomo hacia el centro; así no te encuentras ninguna al comerlas. Lavarlas bien y salarlas.
- 3
Batir el huevo con una pizca de sal y echar un chorrete de agua, de esta manera el rebozado queda más ligero y evitas poner otro huevo.
- 4
Cerrar las parrochas, enharinarlas y pasarlas por el huevo. Poner una sartén con el aceite y cuando esté caliente ir friéndolas unos minutos por cada lado, cuidando que no se pasen mucho para que queden jugosas (éste paso es muy importante, se hacen enseguida).
- 5
Ir sacándolas a un plato con papel absorbente para quitar el exceso de aceite para después pasarlas a una fuente para servir. Espero que os gusten!!!
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