Bocadillo entre tortillas

Hace unos días, hice de nuevo de niñera del hermano pequeño de mi ahijada…. Tampoco es que tenga que hacer mucho, más que obligarle a hablarme en inglés en lugar de en español —cosa que no es difícil ya que son ingleses—, hacerle leer un capítulo de un libro, en lugar de jugar a la Play una hora seguida y, merendar con él hasta que sus hermanos mayores terminan sus quehaceres extraescolares.
El caso es que merendando, me contó que padecía de mal de amores, y me aseguró que si fuera jirafa, no sufriría tanto. “¿Jirafa?” Le pregunté mientras le daba un mordisco grande a mi parte de pan con chocolate. “Sí, jirafa. Ya sabes esos mamíferos de cuello largo”. Me respondió ufanamente. Ante mis ojos desorbitados y mi duda incontrolable en la cara, prosiguió. “Creo que con ese larguísimo cuello, deben ser animales muy juiciosos: con el corazón y la cabeza tan distantes. Ya sabes, así no pueden enredar los sentimientos con la razón”. Asintiendo su extraordinario razonamiento, le asegure que posiblemente tuviera razón, ya que por cuestión de centímetros las ideas y sentimientos no podrían chocar tanto, pero que sinceramente el amarillo con manchas, no le iban a sentar bien. Ante mi afirmación de manual, no tuvo más remedio que echarse a reír… Y creerme, no hay nada más contagioso que escuchar una risa tan inocente.
(Sumamos esta receta a la Semana de la Dieta Mediterránea. Siendo para el jueves: pan).
Bocadillo entre tortillas
Hace unos días, hice de nuevo de niñera del hermano pequeño de mi ahijada…. Tampoco es que tenga que hacer mucho, más que obligarle a hablarme en inglés en lugar de en español —cosa que no es difícil ya que son ingleses—, hacerle leer un capítulo de un libro, en lugar de jugar a la Play una hora seguida y, merendar con él hasta que sus hermanos mayores terminan sus quehaceres extraescolares.
El caso es que merendando, me contó que padecía de mal de amores, y me aseguró que si fuera jirafa, no sufriría tanto. “¿Jirafa?” Le pregunté mientras le daba un mordisco grande a mi parte de pan con chocolate. “Sí, jirafa. Ya sabes esos mamíferos de cuello largo”. Me respondió ufanamente. Ante mis ojos desorbitados y mi duda incontrolable en la cara, prosiguió. “Creo que con ese larguísimo cuello, deben ser animales muy juiciosos: con el corazón y la cabeza tan distantes. Ya sabes, así no pueden enredar los sentimientos con la razón”. Asintiendo su extraordinario razonamiento, le asegure que posiblemente tuviera razón, ya que por cuestión de centímetros las ideas y sentimientos no podrían chocar tanto, pero que sinceramente el amarillo con manchas, no le iban a sentar bien. Ante mi afirmación de manual, no tuvo más remedio que echarse a reír… Y creerme, no hay nada más contagioso que escuchar una risa tan inocente.
(Sumamos esta receta a la Semana de la Dieta Mediterránea. Siendo para el jueves: pan).
Paso a paso
- 1
Abrimos el pan y lo tostamos ligeramente.
Mientras en una sartén, hacemos la tortilla con una gota de aceite y una pizca de sal. - 2
Sobre el pan tostado ponemos un poco de aceite y sal. Y le añadimos: la lechuga, el queso, el lomo y la tortilla.
Cerramos el bocadillo. - 3
A disfrutar!
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