Galletas de almendra

Estas galletas de almendra recuerdan a los mantecados tradicionales por su textura suave y ligeramente arenosa.
Se preparan con ingredientes muy básicos y quedan ligeras y aromáticas. Es una receta sencilla y rica para cuando quieres algo dulce sin complicarte.
Galletas de almendra
Estas galletas de almendra recuerdan a los mantecados tradicionales por su textura suave y ligeramente arenosa.
Se preparan con ingredientes muy básicos y quedan ligeras y aromáticas. Es una receta sencilla y rica para cuando quieres algo dulce sin complicarte.
Paso a paso
- 1
Comienza precalentando el horno a 160 °C para que alcance una temperatura uniforme mientras preparas la masa, y cubre una bandeja con papel de horno para evitar que las galletas se peguen.
- 2
A continuación, tritura las almendras crudas con cuidado hasta obtener una textura muy fina y homogénea, procurando detenerte antes de que empiecen a soltar su aceite natural y se conviertan en una pasta.
- 3
En un bol grande, mezcla la harina tamizada junto con las almendras trituradas, el azúcar moreno, la levadura química y una pequeña pizca de sal, removiendo bien todos los ingredientes secos para que queden perfectamente integrados y la masa tenga una textura equilibrada.
- 4
Incorpora el aceite poco a poco mientras mezclas con una espátula o con las manos hasta conseguir una masa unida y manejable. Es normal que la textura resulte algo quebradiza al principio, pero debe mantenerse compacta al presionarla con las manos. Si observas que está excesivamente seca y se rompe con facilidad, añade un pequeño chorrito más de aceite hasta lograr el punto adecuado
- 5
Cuando la masa esté lista, divídela en porciones pequeñas. Forma bolitas con las manos y aplástalas ligeramente para darles una forma redondeada. Coloca una almendra entera en el centro de cada una, presionando suavemente.
- 6
Con ayuda de un pincel de cocina, pinta la superficie con una fina capa de yema de huevo, lo que aportará un acabado dorado y brillante una vez horneadas.
- 7
Hornea las galletas durante unos 18 a 20 minutos a 160 °C, vigilando el punto de cocción hasta que empiecen a adquirir un tono ligeramente dorado y un aroma tostado muy agradable. Al sacarlas del horno, déjalas reposar sobre una rejilla entre 20 y 30 minutos para que se enfríen correctamente
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