Sardinas en freidora de aire Cosori

Bueno, hoy me lancé a la piscina y, como ya había prometido en mi anterior aventura con boquerones, hice sardinas en mi air-fryer. Y estoy ENCANTADA con el resultado. Porque, además de estar riquísimas, resulta que no hay ni una pizca de olor a sardinas en la cocina!! Yo descubrí las sardinas a la plancha en un chiringuito de playa con mis padres la primera vez que vinieron a visitarme a España, cuando yo estaba todavía en 3º de la universidad y mi trabajo de verano fue dar clases de inglés para pagar parte de la deuda de ser universitaria. Mis padres vinieron en coche, desde Inglaterra (ferry a Francia y luego conducir hacia el sur hasta llegar 😍) para conocer en situ esa España que me había impactado tanto y que todavía no conocían (más tarde acabarían también enamorados de este país, de su gente, el clima, la comida...). Todavía me acuerdo de esa comida que nos supo a gloria en la playa, sin platos ni cubiertos. Y desde entonces, al hacer sardinas me invade un recuerdo súper feliz, pero también un olor en la cocina que cuesta quitar. Así que... ¡Contentísima al descubrir que, no solo se hacen muy bien en la freidora de aire, sino que no hay olor a nada después!
Sardinas en freidora de aire Cosori
Bueno, hoy me lancé a la piscina y, como ya había prometido en mi anterior aventura con boquerones, hice sardinas en mi air-fryer. Y estoy ENCANTADA con el resultado. Porque, además de estar riquísimas, resulta que no hay ni una pizca de olor a sardinas en la cocina!! Yo descubrí las sardinas a la plancha en un chiringuito de playa con mis padres la primera vez que vinieron a visitarme a España, cuando yo estaba todavía en 3º de la universidad y mi trabajo de verano fue dar clases de inglés para pagar parte de la deuda de ser universitaria. Mis padres vinieron en coche, desde Inglaterra (ferry a Francia y luego conducir hacia el sur hasta llegar 😍) para conocer en situ esa España que me había impactado tanto y que todavía no conocían (más tarde acabarían también enamorados de este país, de su gente, el clima, la comida...). Todavía me acuerdo de esa comida que nos supo a gloria en la playa, sin platos ni cubiertos. Y desde entonces, al hacer sardinas me invade un recuerdo súper feliz, pero también un olor en la cocina que cuesta quitar. Así que... ¡Contentísima al descubrir que, no solo se hacen muy bien en la freidora de aire, sino que no hay olor a nada después!
Pasos de la receta
- 1
Lavamos las sardinas. Yo las pedí limpias y sin cabeza a la pescadería. Añadimos una pizca de sal y dos zas de aceite en spray. Precalentamos la freidora de aire durante 5 minutos. Después, antes de colocar las sardinas, decidí forrar la bandeja de la freidora con una hoja de papel de horno para evitar que la grasa bajase al fondo del cajón (acertado porque se acumuló bastante grasa en la hoja así que lo aconsejo).
- 2
Colocamos las sardinas en la bandeja y la metemos durante 8 minutos a 175º. Sacamos la bandeja, les damos la vuelta con la ayuda de unas pinzas, y las ponemos durante 3 minutos a 190º. ¡Y listas!
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