Paso a paso
- 1
En una sartén pondremos bien de aceite de oliva, y nos pondremos a freír los ajos pelados, les haremos unos cortes para que no nos salten y nos quememos, antes de que se quemen los ajos los retiramos.
- 2
En este aceite de freír los ajos vamos a freír el pan, que así coge gustito de ajo, pero cuidado no se nos queme el pan, solo que coja color tostado por los dos lados, cuando este frito se retira de la sartén del fuego porque ahora le vamos a poner el agua que estará caliente, pero así nos aseguramos de que el aceite no nos salte y nos quememos.
- 3
Hecho esto volveremos a poner la sartén en el fuego, y es entonces cuando le ponemos la pastilla de caldo pero en polvo, (la espolvoreamos por encima) como si pusiéramos sal.
- 4
Cuando empiece a hervir, cascaremos encima de la sopa, el huevo pero sin removerlo, lo dejaremos entero y cuando la clara del huevo este cuajada (de color blanco), sacamos la sopa y la ponemos en el plato, es entonces si queremos cuando rompemos el huevo y nos comemos la sopa. Otra forma es, poner el huevo justo cuando ponemos la sopa en el plato que esta estará muy caliente y lo removemos todo hasta que se cuaje todo el huevo.
Cooksnaps
¿Cómo te salió? Recomienda esta receta mandando tu Cooksnap
Recetas similares
-
-
Sopa de ajo Sopa de ajo
De las recetas tradicionales quizá sea la que más se ha utilizado en todos los hogares, unas veces por necesidad y otras porque era muy fácil de cocinar.Actualmente podemos decir que la hacemos por capricho, o porque nos recuerda sabores de antaño, de todas formas está muy buena. Antoni call -
Sopa de ajo Sopa de ajo
En la cocina madrileña influyó el régimen de las botillerias, cafés y tabernas, donde buena parte del vecindario. Los platos sencillos y rápidos eran los preferidos de los cocineros y los que figuraban siempre en las listas de platos del día. Además, la sopa de ajo era el consumo más económico de servir al público. No se le atribuían virtudes terapéuticas hasta que más tarde la categorizaron como recetas de médico, recomendada para la cena de personas mayores. Sin embargo, lo que no sabían nuestros literarios del pasado siglo, que fueron grandes consumidores de sopa de ajo, lo proclamaba el pueblo del Bajo Aragón en una letrilla refranera que dice así, y que conocia Ricardo de la Vega cuando compuso su receta, en verso, de las sopas de ajo:Siete virtudestienen las sopas:quitan el hambre,y dan sed poca.Hacen dormiry digerir.Nunca enfadan,siempre agradan.Y crian la caracolorada.La cara colorada ha sido siempre para el pueblo español la señal cierta de buena salud.Alejandro Dumas comió las sopas de ajo con enorme prevención y le parecieron bien. Copió la receta que le dieron y la divulgóen Francia, salvo que en su horror al aceite preceptuó en su receta la grasa, sin precisar cuál debía emplearse. Dumas redujo su preceptuación a la más extrema simplicidad, llegando a suprimir el pimentón, que aún no se vendia en Francia; pero no todos los cocineros proceden del mismo modo.#orígenes Ana -
Sopa de ajo Sopa de ajo
Una receta fascinante ya que con très ingredientes logras un sabor inigualable#Recetasdefindemes hindmoussaoui7 -
Sopa de ajo Sopa de ajo
Una sopa rica fácil y rápida como la que hacían nuestras abuelas Cocina Para LLevar -
-
-
-
-
-
-
Más recetas
Comentarios