Mi bondiola a la barcelonesa

El origen de esta receta -a diferencia de las que aparecieron por recuerdos familiares- se encuentra en historias de mi vida académica. Recordé cuando en el Congreso Latinoamericano de Historia de la ciencia de San Pablo (c. 1987) conocí a Horacio Capel, gran figura de la cultura europea que se proyecta desde la Universidad de Barcelona, y con quien anudamos una amistad que perdura hasta nuestros días. Recordé que poco tiempo después me invitó a dar mi primera conferencia en Barcelona sobre arte y ciencia -mis temas preferidos-, ciudad a la que luego regresaría por motivos académicos sin dejar nunca de encontrarme con Horacio y Mercedes su esposa, con quienes dábamos largas caminatas por la ciudad en las que discurríamos acerca de la vida -la personal y la universitaria-, y en las que me hablaban de la historia y los estilos de cada uno de los edificios de la ciudad, como grandes conocedores que son de la misma. Y que por supuesto, culminaban con portentosas comidas. Hace apenas 20 días, almorcé con Horacio en Sagarra, un restaurante cercano a la Universidad y a mi hotel -que por una irrefrenable nostalgia fue el primero al que fuimos con Graciela hace ya más de 25 años-. Le conté de mi siguiente visita a Alicantes y a la oficina de Cookpad. Al comentarle que me gustaría saber como se hace uno de los platos -codillo con salsa de hongos-; inmediatamente me presenta, hace que el encargado llame al cocinero, y este me cuenta detalladamente su receta de buena, tradicional cocina barcelonesa. Esta es mi versión, hecha a mi manera y reemplazando el pequeño codillo de cerdo por la bondiola, más popular y gustada en Buenos Aires. Las fotos de los ingredientes comienzan por una del Sagarra, y otra de mi nuevo amigo, el cocinero Albert Cabañez, con quien seguimos conectados.
Mi bondiola a la barcelonesa
El origen de esta receta -a diferencia de las que aparecieron por recuerdos familiares- se encuentra en historias de mi vida académica. Recordé cuando en el Congreso Latinoamericano de Historia de la ciencia de San Pablo (c. 1987) conocí a Horacio Capel, gran figura de la cultura europea que se proyecta desde la Universidad de Barcelona, y con quien anudamos una amistad que perdura hasta nuestros días. Recordé que poco tiempo después me invitó a dar mi primera conferencia en Barcelona sobre arte y ciencia -mis temas preferidos-, ciudad a la que luego regresaría por motivos académicos sin dejar nunca de encontrarme con Horacio y Mercedes su esposa, con quienes dábamos largas caminatas por la ciudad en las que discurríamos acerca de la vida -la personal y la universitaria-, y en las que me hablaban de la historia y los estilos de cada uno de los edificios de la ciudad, como grandes conocedores que son de la misma. Y que por supuesto, culminaban con portentosas comidas. Hace apenas 20 días, almorcé con Horacio en Sagarra, un restaurante cercano a la Universidad y a mi hotel -que por una irrefrenable nostalgia fue el primero al que fuimos con Graciela hace ya más de 25 años-. Le conté de mi siguiente visita a Alicantes y a la oficina de Cookpad. Al comentarle que me gustaría saber como se hace uno de los platos -codillo con salsa de hongos-; inmediatamente me presenta, hace que el encargado llame al cocinero, y este me cuenta detalladamente su receta de buena, tradicional cocina barcelonesa. Esta es mi versión, hecha a mi manera y reemplazando el pequeño codillo de cerdo por la bondiola, más popular y gustada en Buenos Aires. Las fotos de los ingredientes comienzan por una del Sagarra, y otra de mi nuevo amigo, el cocinero Albert Cabañez, con quien seguimos conectados.
Paso a paso
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El Sagarra y Albert. Ingredientes fundamentales de esta receta. No hace falta decir cuál es cual.
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Ingredientes I: la bondiola.
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Ingredientes III: Pimentón molido, vinagre, miel, orégano, aceite de oliva, ajo.
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Ingredientes III: cebollas, manzanas, anco, tomate.
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Ingredientes IV: Pimienta, sal marina, hongos que traje del Mercado de la Boquería, el mejor mercado del mundo (o al menos así me lo parece; me maravilla cada vez que lo veo).
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Tengo ya preparado el ajo y la cebolla.
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Condimento la carne de un lado, la doy vuelta y la condimento del otro lado.
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Pongo la carne en el horno. En este caso uso mi nuevo microondas BGH con Grill y Convección. En la función convección el calor funciona como en un horno común, pero cocina en menos tiempo debido a la circulación del aire.
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Para cocinar la bondiola el BGH se pone en la función Aves, que automáticamente alterna microondas y convección que cocinan y grill que dora. También puede usarse la función C2 en hornos que no tienen convección. Automáticamente asigna 30 minutos de tiempo para un kilo de carne.
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Mientras se cocina la bondiola, pongo a prepara la salsa de hongos que le dará todo su sabor. Poner a sofreír el ajo.
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Agregar la cebolla; tapar la olla Essen o la que se tenga a mano. Cocinar a fuego muy bajo hasta que la cebolla esté bien transparente.
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Mientras se hace el sofrito, preparar el caldo con dos cubitos de caldo de res y un litro de agua hirviendo. Aquí los vemos en el bol listos para disolverse.
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Agregar los hongos y el caldo; tapar y cocinar a fuego bajo hasta que esté lista la bondiola.
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Terminaron los 30 minutos: fotografiada en el horno, así se ve la bondiola, perfectamente dorada.
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La corto impaciente para ver si está a punto. Lo está. Voy a utilizar principalmente estos trozos bien magros gracias a la horneada. Los trozos con segmentos de grasa en el medio no los convidaré a mis invitados, ni a ustedes.
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Se pone la carne en la salsa, se agrega el resto del caldo, se tapa y se cocina a fuego bajo por 20 minutos.
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Ahora a preparar el acompañamiento. Puede cocinarse 6 minutos en microondas.
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Por fin. Corté la carne en rodajas, las dispuse rodeando la salsa en el medio. Agregé rodajas de tomate que van de acompañamiento en el plato, y porque quedan muy vistosos.
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Como teóricamente preparé esto el día del padre, me sirvo primero. Quedó bonito, verdad? En un minuto lo pruebo y les cuento.
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Guau. Tiene el sabor que aprendí en Barcelona de mi nuevo amigo, el cocinero Albert Cabañez. Es hora de brindar. Esta vez con champagne. Brindo por todos los padres, por mis hijos que son padres, por mí como papá, y por ustedes, amigos (as) de Cookpad.
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