Paso a paso
- 1
Formar una corona de harina en la mesada y añadir en el centro la levadura, las cucharadas de azúcar, de aceite y los huevos.
- 2
Luego comenzar a integrar la harina ayudándote con la leche tibia hasta formar un bollo. Una vez formado, comenzar a dar golpes contra la mesada levantandolo bien alto y darlo con fuerzas contra la mesa unas 80 veces. (piensen en algo que las enoje jajaja)
- 3
Colocar la masa en un bowl con aceite tapándola con un paño húmedo en un lugar tibio hasta leudar el doble de su volumen.
- 4
Mientras tanto, formar una crema con la manteca pomada, las cucharadas de azúcar y la esencia de vainilla (o de limón, lo que deseen) y reservar
- 5
Pasar la masa a la mesada previamente enharinada, estirarla de 1 cm. y realizar un rectángulo, lo más parejo posible. Con una espátula o cuchara, untar la superficie con la crema que hicimos con la manteca. Enrollar la masa desde un extremo formando un súper arrollado y dividir en pedazos de 5 cm (unos cuatro dedos más o menos)
- 6
Enmantecar y espolvorear con azúcar un molde redondo (yo usé la lata de dulce). Acomodar prolijamente los espirales (separados entre sí), tapar y dejar leudar
- 7
Cocinar en horno pre-calentado a temperatura media durante 45 minutos hasta obtener la superficie dorada. Cuando falten unos 3 minutos para terminar la cocción, apoyar el molde en el piso del horno con el fin de caramelizarlo.
- 8
Sacar la torta, despegar un poco los bordes y desmoldar directamente en un plato. (Recuerden no dejar pasar mucho tiempo, sino se va a pegar el fondo por el caramelo)
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