Tartaletas de mozzarella con tomate confitado

¿Creéis que buen carácter implica no tener carácter? Yo no lo creo, es decir, no por tener una personalidad bastante dócil (y preferir ceder antes que un conflicto), se es, necesariamente, buena persona. (Ni por tener carácter, se es malo).
Yo soy más bien agua brava, ya sabéis, perro ladrador, poco mordedor (lo de perra se ve feo, ahí puesto), de todos modos, tengo mi lado bambi a flor de piel.
Pero ser siempre un cordero de Noritt es más bien un problema, porque cuando los astros se alinean, y el cordero cornea, todo el mundo se asombra y lo echan en cara con un:“¡Hay que ver cómo te pones!”. Tampoco es que yo quiera que todos estemos siempre peleados con el resto de la humanidad. Pero parece evidente que si a uno le ha tocado en suerte (o en desgracia) una personalidad afable, le hace perder automáticamente el derecho a cabrearse y a pegar un puñetazo en la mesa.
Realmente creo que confundimos un buen carácter con el hecho de carecer de él, y de igual modo, tergiversamos tener carácter con un mal carácter.
Si me centro en mí: todos dicen que tengo carácter, pero, no, yo no estoy en continua pelea con el mundo, a veces duermo…. Bromas aparte, aunque tengo cierto carácter Bugatti —es decir, cambio de 0-100 en décimas de segundos— sí que soy empatía, conmiserativa, comprensiva y simpática … Y lo dejo ahí, que sino le quito el trabajo a la RAE (además, se nota mucho que no tengo abuela, ¿no?).
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Diciembre).
Tartaletas de mozzarella con tomate confitado
¿Creéis que buen carácter implica no tener carácter? Yo no lo creo, es decir, no por tener una personalidad bastante dócil (y preferir ceder antes que un conflicto), se es, necesariamente, buena persona. (Ni por tener carácter, se es malo).
Yo soy más bien agua brava, ya sabéis, perro ladrador, poco mordedor (lo de perra se ve feo, ahí puesto), de todos modos, tengo mi lado bambi a flor de piel.
Pero ser siempre un cordero de Noritt es más bien un problema, porque cuando los astros se alinean, y el cordero cornea, todo el mundo se asombra y lo echan en cara con un:“¡Hay que ver cómo te pones!”. Tampoco es que yo quiera que todos estemos siempre peleados con el resto de la humanidad. Pero parece evidente que si a uno le ha tocado en suerte (o en desgracia) una personalidad afable, le hace perder automáticamente el derecho a cabrearse y a pegar un puñetazo en la mesa.
Realmente creo que confundimos un buen carácter con el hecho de carecer de él, y de igual modo, tergiversamos tener carácter con un mal carácter.
Si me centro en mí: todos dicen que tengo carácter, pero, no, yo no estoy en continua pelea con el mundo, a veces duermo…. Bromas aparte, aunque tengo cierto carácter Bugatti —es decir, cambio de 0-100 en décimas de segundos— sí que soy empatía, conmiserativa, comprensiva y simpática … Y lo dejo ahí, que sino le quito el trabajo a la RAE (además, se nota mucho que no tengo abuela, ¿no?).
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Diciembre).
Paso a paso
- 1
Preparamos los tomates confitados.
- 2
Con al airfryer precalentada, ponemos las tartaletas en los moldes de magdalenas, y las cocinamos 7 minutos a 190ºC.
Una vez hechas, ponemos la mozzarella y el tomate confitado, y volvemos a meterlas en la airfryer unos 4 minutos (el tiempo justo para que se derrita el queso). - 3
Al emplatarlas, añadimos un poco de aceite del tomate confitado y espolvoreamos romero.
- 4
A disfrutar!
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