Paso a paso
- 1
Separar la clara de los huevos y batirlo hasta ponerla a punto de nieve.
- 2
Una vez conseguida, añadirle las llenas e incorporar, poco a poco, el azúcar, el aceite (a mi me gusta echale mitad y mitad de ambos aceites; podéis echar directamente las 24 cucharas de aceite de oliva o de girasol si preferís), la leche, el flan, la levadura y la ralladura del limón
- 3
Una vez añadido todos los ingredientes incorporar la harina tamizada hasta conseguir una masa (si observamos que la masa aún se sigue pegando incorporamos más harina hasta que consigamos la masa que queramos)
- 4
Dejar reposar cubierto por un paño varias horas; una vez haya pasado un tiempo, mezclamos el anís con un vaso y medio de agua en una cazuela que llevaremos a ebullición.
- 5
Mientras calentamos aceite en una sarten, vamos dando forma de rosco a la masa. También podemos preparar el azúcar en un plato para que nos sea más fácil cubrirlos luego.
- 6
Freímos los roscos hasta que queden doraditos. Una vez dorados lo empapamos en la mezcla de anís y, acto seguido, lo cubrimos de azúcar
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