Lasaña de queso emmental relleno de morcilla con miel y piñones

Una receta capricho deliciosa, si tenemos invitados quedaremos de diez, recomendada totalmente.
Posiblemente en alguna ocasión, cuando alguien os ha importunado, resultado molesto o sacado de vuestras casillas, habréis utilizado la expresión "que te den morcillas", antiguamente la rabia o hidrofobia era una enfermedad muy contagiosa y ampliamente extendida en algunas ciudades por animales abandonados, sobretodo perros y gatos llegando en ocasiones a convertirse en una peligrosa epidemia de salud pública.
Como método para su erradicación se daba de comer a esos animales callejeros unas morcillas, las cuales contenían estricnina en su interior, de esta manera se intentaba eliminarlos con el fin de controlar la transmisión de la enfermedad.
Este procedimiento despiadado con dichos animales dio paso a finales del siglo XIX, tanto en Madrid como en otras ciudades, a la creación de las perreras y a la profesión de lacero, que era el que se ocupaba de capturar a los perros callejeros y confinarlos, acabando así con la mortal práctica de la morcilla.
Lasaña de queso emmental relleno de morcilla con miel y piñones
Una receta capricho deliciosa, si tenemos invitados quedaremos de diez, recomendada totalmente.
Posiblemente en alguna ocasión, cuando alguien os ha importunado, resultado molesto o sacado de vuestras casillas, habréis utilizado la expresión "que te den morcillas", antiguamente la rabia o hidrofobia era una enfermedad muy contagiosa y ampliamente extendida en algunas ciudades por animales abandonados, sobretodo perros y gatos llegando en ocasiones a convertirse en una peligrosa epidemia de salud pública.
Como método para su erradicación se daba de comer a esos animales callejeros unas morcillas, las cuales contenían estricnina en su interior, de esta manera se intentaba eliminarlos con el fin de controlar la transmisión de la enfermedad.
Este procedimiento despiadado con dichos animales dio paso a finales del siglo XIX, tanto en Madrid como en otras ciudades, a la creación de las perreras y a la profesión de lacero, que era el que se ocupaba de capturar a los perros callejeros y confinarlos, acabando así con la mortal práctica de la morcilla.
Paso a paso
- 1
Las morcillas ya vienen cocidas con lo cuál ya han perdido parte de grasa, no obstante a mi me gusta volver a cocerlas porque veo cuando lo hago que siguen soltando
- 2
Para cocerlas y que no se nos revienten las atravesamos con 2 palillos, eso facilitará que tengan una válvula de escape y la piel quede intacta
- 3
Las ponemos a cocer en un cazo con agua y las dejamos 10 minutos
- 4
Una vez pasado el tiempo las sacamos así como los palillos y la piel, ya veréis que os resultará fácil quitarla
- 5
Las chafamos con la ayuda de un tenedor y las pasamos a un cazo al calor, allí les añadiremos los piñones y la miel, daremos un par de vueltas para que se mezcle bien, cuando estén listas las retiramos a un plato y reservamos
- 6
Ponemos un cazo al calor y cocemos la patata que nos servirá de guarnición
- 7
Si no tenemos hecho el sofrito habrá que hacerlo, por lo cual preparamos todos los ingredientes que vayamos a usar
- 8
Comenzamos dorando un poco el ajo que previamente hemos picado muy bien y agregamos el puerro, salpimentamos y dejamos que poche
- 9
Mientras se pocha sacamos la patata que teníamos cociendo y la pelamos
- 10
Luego la cortamos a lonchas y reservamos
- 11
Cuando la cebolla haya cogido color agregamos la canela, el pimentón, el azúcar para eliminar la acidez del tomate y éste, dejamos hasta que reduzca, si nos gusta fino lo trituramos, reservamos
- 12
Ponemos a dorar los piñones que nos servirán a modo de decoración en una sartén con un poco de aceite
- 13
Una vez tomen color los sacamos y los depositamos sobre papel absorbente de cocina para que suelten el exceso de aceite
- 14
Ya comenzamos a montar nuestra lasaña particular, con la ayuda de un aro cuadrado en éste caso comenzamos por poner una loncha de queso, sobre ella distribuimos una capa de nuestro preparado de morcilla, sobre ella otra de queso, repetimos con otra de morcilla y terminamos con otra de queso.
- 15
Sacamos el aro y decoramos nuestros platos poniendo las patatas y el tomate, mientras, precalentamos el gratinador del horno, metemos los platos para que se funda el queso, serán instantes, los sacamos y para finalizar distribuimos por encima los piñones
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