Yogurt probiotico casero

Quiero contarles porqué les presento una receta que está en miles
de paginas web.
Lo hice para compartir con ustedes la historia de cómo surgieron los alimentos probióticos -hoy universalmente difundidos- y cómo preparar un litro de yoghurt con las mismas cualidades que tenían originalmente por litro. Hoy se comercializan sólo en envases pequeños a un precio cinco veces superior.
La primera leche probiótica la descubrió el Dr. Oliver (y sus colaboradores) en el Instituto CERELA del CONICET situado en Tucumán. (CERELA quiere decir Centro de Referencia de Lactobacilos). Fueron los primeros en el mundo en publicar la efectividad de los lactobacilos cassei por vía oral para curar las diarreas en niños desnutridos internados en pediatría en Tucumán sin usar antibióticos, y de prevenir las recaídas; en descubrir que además aumentaba la resistencia general del organismo y local del intestino, mejoraban la absorción del calcio, etc.
SANCOR, que firmó con el CONICET un convenio de uso del descubrimiento demoró ocho años en comercializarla. En ese lapso salió antes en Finlandia, en Japón, en Estados Unidos. Incluso La Serenísima lo sacó antes, con una cepa de lactobacilos cassei de los Dres Goldberg y Gouldach (¿recuerdan los lactobacilos GG? se llamaban así por ellos).
Dejó de ser la leche que el Dr. Olivé del CERELA descubrió para que los chicos pobres de Tucumán y del país crecieran sin desventajas. No pueden pagarla.
Por eso intenté recrearla casi al precio de la leche común. Aunque no pueda producirla más que para mí, a lo sumo para mi familia.
Es un modesto homenaje a ciencia argentina, en lo que fue en su momento la mayor transferencia de conocimiento desde el sistema científico a la industria.
Quienes quieran conocer la historia de la leche CERELA, luego Bio de Sancor, y Actimel de la Serenísima, pueden leer el artículo que escribí para la Secretaría de Ciencia y Tecnología alrededor de 1995 en: I+D Investigación y Desarrollo No. 1. (o pedírmelo)
Ah !!! Buscando encontré la solución al problema clásico del yoghurt casero: su acidez, que hizo que dejara de prepararlo.
Dato: no más de cinco horas en la tibieza. Después comienza la acidez.
Yogurt probiotico casero
Quiero contarles porqué les presento una receta que está en miles
de paginas web.
Lo hice para compartir con ustedes la historia de cómo surgieron los alimentos probióticos -hoy universalmente difundidos- y cómo preparar un litro de yoghurt con las mismas cualidades que tenían originalmente por litro. Hoy se comercializan sólo en envases pequeños a un precio cinco veces superior.
La primera leche probiótica la descubrió el Dr. Oliver (y sus colaboradores) en el Instituto CERELA del CONICET situado en Tucumán. (CERELA quiere decir Centro de Referencia de Lactobacilos). Fueron los primeros en el mundo en publicar la efectividad de los lactobacilos cassei por vía oral para curar las diarreas en niños desnutridos internados en pediatría en Tucumán sin usar antibióticos, y de prevenir las recaídas; en descubrir que además aumentaba la resistencia general del organismo y local del intestino, mejoraban la absorción del calcio, etc.
SANCOR, que firmó con el CONICET un convenio de uso del descubrimiento demoró ocho años en comercializarla. En ese lapso salió antes en Finlandia, en Japón, en Estados Unidos. Incluso La Serenísima lo sacó antes, con una cepa de lactobacilos cassei de los Dres Goldberg y Gouldach (¿recuerdan los lactobacilos GG? se llamaban así por ellos).
Dejó de ser la leche que el Dr. Olivé del CERELA descubrió para que los chicos pobres de Tucumán y del país crecieran sin desventajas. No pueden pagarla.
Por eso intenté recrearla casi al precio de la leche común. Aunque no pueda producirla más que para mí, a lo sumo para mi familia.
Es un modesto homenaje a ciencia argentina, en lo que fue en su momento la mayor transferencia de conocimiento desde el sistema científico a la industria.
Quienes quieran conocer la historia de la leche CERELA, luego Bio de Sancor, y Actimel de la Serenísima, pueden leer el artículo que escribí para la Secretaría de Ciencia y Tecnología alrededor de 1995 en: I+D Investigación y Desarrollo No. 1. (o pedírmelo)
Ah !!! Buscando encontré la solución al problema clásico del yoghurt casero: su acidez, que hizo que dejara de prepararlo.
Dato: no más de cinco horas en la tibieza. Después comienza la acidez.
Paso a paso
- 1
Los ingredientes: leche entera, leche Bio
- 2
Los ingredientes: leche en polvo
- 3
Poner la leche en un recipiente apto para microondas; este es el mío, y el viejo termómetro de fotógrafo que uso
- 4
Ponerlo en el microondas y calentarlo hasta que llegue a los 45 grados, necesarios para que actúen los lactocilos. En el mío sucede a los dos minutos y medio (algo más si hace frío) en potencia máxima.
- 5
Sacarlo, y ponerlo en un recipiente que guarde mejor la temperatura. El mío es de cerámica esmaltada (tengo dos, desde hace 40 años)
- 6
Agregar un tercio de Bio. Revolver.
- 7
Si les gusta con sabor dulce como a mí, que sea Bio frutilla o multifrutas, y agregar edulcorante (o miel, o azúcar), y si les place, gotas de vainilla.
- 8
Cerrarlo, envolverlo con toallas y ponerlo en el horno (yo lo pongo en el microondas; escribí horno porque siempre se pone horno). No, no lo voy a cocinar. El efecto es por la luz prendida con la puerta abierta
- 9
LO SACO A LAS CINCO HORAS. YA ESTA HECHO. Vean qué cremoso. Esa textura disminuye cuando está en la heladera.
- 10
Lo pongo en la heladera, directamente en el frasco de cerámica o lo traspaso a pequeños taper. Ahí está el cucharón del traspaso.
- 11
En los pequeños envases (250 cc. cada uno) que van a la heladera.
- 12
Dejarlo enfriar. Comerlo cuando quieran. En heladera dura hasta una semana. Pueden agregarle avena, semillas, lo que gusten. Recomiendo aproximadamente unos 200 cc para tener el efecto inmunológico del cassei.
- 13
Ahora cabe repetir los mínimos elementos nuevos que introduje a algo tan común como hacer yoghurt casero: 1. Hacerlo con leche Bio, en honor a la ciencia argentina. 2. No dejarlo haciéndose la noche en el horno. A lo sumo cinco o seis horas.
- 14
Que lo disfruten. Al yoghurt, y a su historia.
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