
Aceite macerado de cayena

Quien me hubiera dicho a mi que algo tan sencillo podría ayudar a condimentar tantos platos. Es uno de mis preferidos, sobretodo en época de resfriados, ya que ayuda a bajar la inflamación despejando las vías respiratorias.
Es genial para los que buscamos ese toque picante en los platos. Algunos ejemplos son salteados, sopas, ensaladas, hummus, tostadas... todo aquello a lo que queráis dar un toque distinto de aroma y sabor que espabile el ánimo.
Aceite macerado de cayena
Quien me hubiera dicho a mi que algo tan sencillo podría ayudar a condimentar tantos platos. Es uno de mis preferidos, sobretodo en época de resfriados, ya que ayuda a bajar la inflamación despejando las vías respiratorias.
Es genial para los que buscamos ese toque picante en los platos. Algunos ejemplos son salteados, sopas, ensaladas, hummus, tostadas... todo aquello a lo que queráis dar un toque distinto de aroma y sabor que espabile el ánimo.
Paso a paso
- 1
En primer lugar, metemos la cayena en una aceitera limpia y vacía.
- 2
Es recomendable que comprobemos si al volcar la aceitera cerrada (si es de las de rosca, como la mía) que la cayena no se salga. La idea es que el aceite se impregne del aroma y sabor de la cayena, no acabar con un trozo de cayena aceitosa en nuestro plato, aunque se pueden aprovechar para cocinar.
- 3
Finalmente cubrimos con aceite de oliva virgen extra y dejamos que macere entre 1-2 semanas y 1 mes. Cuanto más tiempo transcurra más aromático quedara el aceite y mejor sabor en nuestros platos. Ya se que cuesta, a mi me suele poder la impaciencia pero merece la pena esperar.
- 4
A medida que se acaba el aceite podemos renovar echando más aceite crudo. Incluso se pueden añadir algunas cayenas más si vemos que el sabor se queda más diluido. En mi caso, no he necesitado cambiar más que 1 vez las cayenas en aproximadamente 4-5 meses. Todo depende de la frecuencia con la que lo uses.
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