Anchoas a la sal y aceite de oliva

Espero noviembre porque junto con los damascos aparecen por muy poco tiempo las anchoas.
Las quería para preparar mis tallarines de 15 minutos.
Y entonces surgió la historia. Recordé una vez más a Domingo, mi vecino de Ia isla, el que me enseñó la salsa de anchoas.
Antes de que el río Carapachay fuera ancho, llegaba remando un grupo de jóvenes al que Leandro enseñaba a gustar del rio, la isla y la vida. Con el tiempo Domingo compró su terreno cambiándolo por una radio a pilas. Ahora venía también con Dorita. Juntos hicieron la casa del rio, Al lado vivía un conde húngaro que transmitía por radioaficionado en la época de la Guerra. El conde se fue, y Gustavo compró la casa. Las dos parejas se encontraba todas las semanas. Hicieron un horno de barro para las pizzas y el pan. Sembraron tomates para la pizza. Plantaron cañas para hacer los sostenes de los tomates.
Hasta que impensadamente las cañas, que crecen de rizomas se extendieron sin control por todos lados, a la manera desopilante del aprendiz de mago de Disney.
Demoraron años a mantener a raya las cañas. Cuando llegamos nosotros nos adoptaron. Ya eran grandes. Todavía nadaban de muelle a muelle.
Gustavo vendió a disgusto la casa del conde. Venían cada tanto a visitarnos y reiterar las reuniones de los sábados. Hasta que no vinieron más.
Anchoas a la sal y aceite de oliva
Espero noviembre porque junto con los damascos aparecen por muy poco tiempo las anchoas.
Las quería para preparar mis tallarines de 15 minutos.
Y entonces surgió la historia. Recordé una vez más a Domingo, mi vecino de Ia isla, el que me enseñó la salsa de anchoas.
Antes de que el río Carapachay fuera ancho, llegaba remando un grupo de jóvenes al que Leandro enseñaba a gustar del rio, la isla y la vida. Con el tiempo Domingo compró su terreno cambiándolo por una radio a pilas. Ahora venía también con Dorita. Juntos hicieron la casa del rio, Al lado vivía un conde húngaro que transmitía por radioaficionado en la época de la Guerra. El conde se fue, y Gustavo compró la casa. Las dos parejas se encontraba todas las semanas. Hicieron un horno de barro para las pizzas y el pan. Sembraron tomates para la pizza. Plantaron cañas para hacer los sostenes de los tomates.
Hasta que impensadamente las cañas, que crecen de rizomas se extendieron sin control por todos lados, a la manera desopilante del aprendiz de mago de Disney.
Demoraron años a mantener a raya las cañas. Cuando llegamos nosotros nos adoptaron. Ya eran grandes. Todavía nadaban de muelle a muelle.
Gustavo vendió a disgusto la casa del conde. Venían cada tanto a visitarnos y reiterar las reuniones de los sábados. Hasta que no vinieron más.
Pasos de la receta
- 1
Paso I. las anchoas se lavan en el chorro de la canilla.
- 2
Paso III. Se toman una por una de la cabeza en su unión con el cuerpo y se tira para afuera y abajo. Sale así la cabeza con las tripas
- 3
Paso II. se ponen en un recipiente plástico rociándolas con sal fina. y se dejan en la heladera por al menos 12 horas. Tiene el propósito de que pierdan líquido de los tejidos y respondan mejor a la salazón posterior.
- 4
Paso IIV. Se entra con el dedo por el hueco que deja la cabeza, y se avanza separando los dos filetes. Quedan al descubierto la columna y las espinas centrales. Se sacan. La foto muestra lo que queda afuera de la preparación: 1. cabeza y tripas, 2. columna y espinas centrales. En una se ve la hueva, el caviar de ls anchoas.
- 5
Paso V. Se pone en un recipiente plástico una capa de sal gruesa, una de filetes hasta terminar.
- 6
Paso VI. Dejarlas en la heladera 72 horas. Recordar que son filetes, y curan más rápido. A algunos el tiempo es hasta de meses. Les recuerdo que el jamón se cura en sal o salmuera en quince días. Comparen el grosor del jamón con el del filete de una anchoa, y el tiempo que puede tardar en uno u otro en llegar la sal a su interior. En la foto se ve el recipiente cuando sale de la heladera en 72 horas. La sal apenas está mojada, gracias a la maniobra anterior.
- 7
Paso VI. Se lavan generosamente y se ponen a secar en un recipiente con declive para que escurra el líquido. En 12 horas.
- 8
Se repasa una por una con papel de cocina para que no quede nada de sal ni de líquido. Finalmente, se ponen en un frasco, agregándose aceite de oliva hasta cubrir. Me gusta cómo quedaron.
- 9
Confieso mi pecado. Las probé. El sabor es muy bueno. El oliva las suaviza. En unos 7 días estará mejor. Las preparo para que luzcan en la foto. Ahí las ven. En su frasco, en un recipiente para el aperitivo, sobre un cuadradito de mi pan casero. Inicié mi cena con ellas. No mostré mi vaso de vino. Igual, SALUD, y buena cocina.
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