Bacalao con mango y gulas

(XI)
Por fin habían llegado las fiestas del barrio, y por tanto mi santo; cuando era pequeña, mi padre me había contado que el barrio (por entero) celebraba mi día —pero yo sólo le creí hasta los siete años, después, aunque me lo seguía diciendo, yo le guiñaba el ojo, y le respondía que por supuesto que sí, que no podía ser de otro modo—.
Además, este año había habido suerte, San José iba a ser en viernes, por lo que las fiestas iban a ser magníficas —imaginaba que nada comparado con las Fallas de Valencia (pero Valencia quedaba muy lejos)—, y este año, después de mucho suplicar, podría ir al entoldado: sola; sin su hermana y sus amigos, sin su madre y su tía —aunque sabía que las vería a todas allí—, por fin, por primera vez, iba a ir con su propia colla.
Los carteles para las fiestas, no podían ser mejor, y además el tiempo acompañaba, hacía sol, y era lo que se esperaba para todos los días, como su padre decía, el invierno se marchaba y los días comenzaban a alargarse. Y para seguir subiendo su alegría y autoestima, su madre le había hecho un abrigo rojo (su color favorito) de entretiempo que le dejaba estrenar para su día. No podía estar más feliz.
—Comida especial para este 19 de marzo, porque además de haber sido el Día del Padre, también ha sido Sta.Pepa... por lo que hemos estado de super celebración—
#felizStaPepa
#theresnomumlikemine
#felizdíadelpadre
#mydadmyhero
#herstory
Bacalao con mango y gulas
(XI)
Por fin habían llegado las fiestas del barrio, y por tanto mi santo; cuando era pequeña, mi padre me había contado que el barrio (por entero) celebraba mi día —pero yo sólo le creí hasta los siete años, después, aunque me lo seguía diciendo, yo le guiñaba el ojo, y le respondía que por supuesto que sí, que no podía ser de otro modo—.
Además, este año había habido suerte, San José iba a ser en viernes, por lo que las fiestas iban a ser magníficas —imaginaba que nada comparado con las Fallas de Valencia (pero Valencia quedaba muy lejos)—, y este año, después de mucho suplicar, podría ir al entoldado: sola; sin su hermana y sus amigos, sin su madre y su tía —aunque sabía que las vería a todas allí—, por fin, por primera vez, iba a ir con su propia colla.
Los carteles para las fiestas, no podían ser mejor, y además el tiempo acompañaba, hacía sol, y era lo que se esperaba para todos los días, como su padre decía, el invierno se marchaba y los días comenzaban a alargarse. Y para seguir subiendo su alegría y autoestima, su madre le había hecho un abrigo rojo (su color favorito) de entretiempo que le dejaba estrenar para su día. No podía estar más feliz.
—Comida especial para este 19 de marzo, porque además de haber sido el Día del Padre, también ha sido Sta.Pepa... por lo que hemos estado de super celebración—
#felizStaPepa
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Pasos de la receta
- 1
Pelamos el mango y lo laminamos. Reservamos.
- 2
En una sartén amplia, con un chorro de aceite de oliva virgen extra, hacemos los lomos de bacalao a fuego fuerte primero y con la piel hacia abajo, y cuando la piel esté crujiente, le damos la vuelta y lo hacemos por el otro lado, a fuego medio, hasta que esté bien hecho y ligeramente dorado. Reservamos.
- 3
En la misma sartén, con un poco de aceite, doramos los ajos con la cayena, agregamos las gulas, y esperamos a que se hagan.
- 4
Para emplatar: empleamos el bacalao como base, colocamos el mango en uno de los laterales, y decoramos con la crema balsámica. En otro lateral, disponemos de la mermelada de pimiento, y coronamos con las gulas al ajillo.
- 5
A disfrutar!
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