Huevos con acelgas y dukkah

El otro día me pasaron un escrito de Noam Chomsky, que aunque muchas veces me cuesta entender la profundidad de sus escritos, en este —que resumo a continuación— lo entendí a la primera y es que no puedo estar más de acuerdo tras la avalancha de tanta IA. Chomsky sostiene —con toda su lógica— que la mente humana no es como ChatGPT (y sus semejantes) —que al fin y al cabo no es más que una máquina estadística y glotona de cientos de terabytes de datos en pos de obtener la respuesta más plausible a una conversación o la más probable a una pregunta científica—. La mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente y elegante que opera con una cantidad (muy) limitada de información. Nuestra mente no trata de obtener correlaciones a partir de datos, sino que intenta crear explicaciones.
Así que dejemos de llamarla entonces “Inteligencia Artificial” y llamémosla por lo que es y hace: un software de plagio, que no crea nada, sino que copia obras existentes, de artistas existentes, alterándolas lo suficiente como para escapar de las leyes de derechos de autor.
En realidad, no es más que el mayor robo de propiedad intelectual que registrado hasta el momento, y encima, los creadores y media humanidad se vanaglorian de ello.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista
Cookpad Marzo).
Huevos con acelgas y dukkah
El otro día me pasaron un escrito de Noam Chomsky, que aunque muchas veces me cuesta entender la profundidad de sus escritos, en este —que resumo a continuación— lo entendí a la primera y es que no puedo estar más de acuerdo tras la avalancha de tanta IA. Chomsky sostiene —con toda su lógica— que la mente humana no es como ChatGPT (y sus semejantes) —que al fin y al cabo no es más que una máquina estadística y glotona de cientos de terabytes de datos en pos de obtener la respuesta más plausible a una conversación o la más probable a una pregunta científica—. La mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente y elegante que opera con una cantidad (muy) limitada de información. Nuestra mente no trata de obtener correlaciones a partir de datos, sino que intenta crear explicaciones.
Así que dejemos de llamarla entonces “Inteligencia Artificial” y llamémosla por lo que es y hace: un software de plagio, que no crea nada, sino que copia obras existentes, de artistas existentes, alterándolas lo suficiente como para escapar de las leyes de derechos de autor.
En realidad, no es más que el mayor robo de propiedad intelectual que registrado hasta el momento, y encima, los creadores y media humanidad se vanaglorian de ello.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista
Cookpad Marzo).
Pasos de la receta
- 1
Limpiamos y cortamos las acelgas y la cocemos en agua con sal durante unos 5 minutos. Escurrimos y reservamos.
Cortamos el queso. Reservamos. - 2
Mientras en una sartén ponemos a tostar todos los ingredientes del dukkah, menos la sal.
Una vez tostado, añadimos la sal y los trituramos ligeramente con ayuda de la batidora (para que no se forme una pasta y quede una mezcla sueltecita). - 3
Por otro lado, en un wok, pochamos la cebolla con un poco de aceite y sal. Agregamos el tomate y dejamos que se integre.
Mezclamos las acelgas con el tomate. - 4
Sazonamos el dukkah e integramos,
cascamos con cuidado los huevos por encima. Salpimentamos ligeramente y añadimos el queso desmenuzado. - 5
Tapamos el wok y, dejamos cocinar hasta que la clara haya cuajado.
- 6
A disfrutar!
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