Brownie de calabacín (en airfryer)

Hace unos días tuve la suerte de mirar hacia el cielo nocturno, en una noche sin luna, lejos de la ciudad y sus fuentes de luz artificial, y disfrute de una vista que me maravilló: la Vía Láctea.
La Vía Láctea es una banda de luz tenue e irregular y su belleza es tal, que casi todas las culturas han asignado una leyenda a su origen.
El nombre viene del griego clásico: galaxías kýklos (círculo de leche) — siempre me ha hecho gracia, en inglés: the Milky Way— y, seguimos hablando de la Galaxia (con mayúscula) para referirnos a ella.
Los griegos explicaron que se trataba de leche derramada del pecho de la diosa Hera y, Rubens representó esta leyenda en su obra: El nacimiento de la Vía Láctea. El astrónomo Demócrito sugirió que el haz blanco en el cielo era, en realidad, un conglomerado de muchísimas estrellas, demasiado tenues individualmente como para ser reconocidas a simple vista. Sin embargo su idea, no tuvo respaldo hasta 1609, cuando el astrónomo Galileo Galilei hace uso del telescopio y constata que Demócrito estaba en lo cierto, ya que a donde quiera que mirase, aquel lugar se encontraba lleno de estrellas.
La Vía Láctea una galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar —y a su vez la Tierra—. Se calcula que contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas y, es la segunda más grande y brillante tras la galaxia de Andrómeda.
(Sumamos esta receta al homenaje de una de las hortalizas del huerto de verano: el calabacín).
Brownie de calabacín (en airfryer)
Hace unos días tuve la suerte de mirar hacia el cielo nocturno, en una noche sin luna, lejos de la ciudad y sus fuentes de luz artificial, y disfrute de una vista que me maravilló: la Vía Láctea.
La Vía Láctea es una banda de luz tenue e irregular y su belleza es tal, que casi todas las culturas han asignado una leyenda a su origen.
El nombre viene del griego clásico: galaxías kýklos (círculo de leche) — siempre me ha hecho gracia, en inglés: the Milky Way— y, seguimos hablando de la Galaxia (con mayúscula) para referirnos a ella.
Los griegos explicaron que se trataba de leche derramada del pecho de la diosa Hera y, Rubens representó esta leyenda en su obra: El nacimiento de la Vía Láctea. El astrónomo Demócrito sugirió que el haz blanco en el cielo era, en realidad, un conglomerado de muchísimas estrellas, demasiado tenues individualmente como para ser reconocidas a simple vista. Sin embargo su idea, no tuvo respaldo hasta 1609, cuando el astrónomo Galileo Galilei hace uso del telescopio y constata que Demócrito estaba en lo cierto, ya que a donde quiera que mirase, aquel lugar se encontraba lleno de estrellas.
La Vía Láctea una galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar —y a su vez la Tierra—. Se calcula que contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas y, es la segunda más grande y brillante tras la galaxia de Andrómeda.
(Sumamos esta receta al homenaje de una de las hortalizas del huerto de verano: el calabacín).
Pasos de la receta
- 1
Lavamos, pesamos y rallamos el calabacín. Con ayuda de un paño de algodón, lo estrujamos para extraer toda el agua posible.
- 2
Precalentamos la airfryer, ponemos papel de horno en el molde que vayamos a usar —como mi molde es redondo, para que el papel se pegue a la pared, mojo el papel en agua y lo escurro antes de ponerlo— y, mientras en un bol, mezclamos hasta integrar todos los ingredientes.
- 3
Vertemos la masa en el molde, igualamos la superficie, y programamos 180°C durante 25 minutos —al pinchar con un palillo en el centro debe salir ligeramente manchado—.
- 4
Dejamos enfriar antes de cortar en cuadraditos.
- 5
A disfrutar!
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