Bizcocho de calabaza con pasas y frutos secos

Os contaré un secreto: me gustan las ventanas. Mi casa siempre ha tenido grandes ventanales, pero con las últimas reformas, parece más un concesionario de coches que una vivienda unifamiliar…. Pero ¡que maravilla de luz y de vistas! —ya os he dicho que vivo en lo más alto del monte más alto, ¿verdad?—. Pero no sólo me gustan las ventanas de mi casa; cuando voy a un hotel, siempre escojo el lado de la cama que está más cerca de la ventana. O en el restaurante, siempre elijo la silla más cercana a una ventana (si la hay).
Pero es que, a veces, el tamaño no es lo importante, las ventanillas del avión, del tren, del autobús (aunque no lo uso mucho) también me fascinan. Me pasa desde pequeña. Es estar ahí sentada mientras ves la vida pasar —como si todo fuese una película—estás ahí, pero realmente no estás: ves tiendas, ves casas, ves campo, ves gente hablando, discutiendo, peleando con la tecnología… ¿Y qué decir de los asientos que miran hacia atrás? Eso ya es el súmmum, aunque puede llegara a marear es como ir mirando hacia el pasado. ¿Puede haber algo más nostálgico que eso?
En el coche no me suele pasar, no sé porqué extraña razón, de unos años a esta parte, me mareo siempre que me siento en la parte de atrás, así que o conduzco o hago funciones de copiloto (en ambas aspectos, soy excepcional —¿se nota que no tengo abuela?—).
Bizcocho de calabaza con pasas y frutos secos
Os contaré un secreto: me gustan las ventanas. Mi casa siempre ha tenido grandes ventanales, pero con las últimas reformas, parece más un concesionario de coches que una vivienda unifamiliar…. Pero ¡que maravilla de luz y de vistas! —ya os he dicho que vivo en lo más alto del monte más alto, ¿verdad?—. Pero no sólo me gustan las ventanas de mi casa; cuando voy a un hotel, siempre escojo el lado de la cama que está más cerca de la ventana. O en el restaurante, siempre elijo la silla más cercana a una ventana (si la hay).
Pero es que, a veces, el tamaño no es lo importante, las ventanillas del avión, del tren, del autobús (aunque no lo uso mucho) también me fascinan. Me pasa desde pequeña. Es estar ahí sentada mientras ves la vida pasar —como si todo fuese una película—estás ahí, pero realmente no estás: ves tiendas, ves casas, ves campo, ves gente hablando, discutiendo, peleando con la tecnología… ¿Y qué decir de los asientos que miran hacia atrás? Eso ya es el súmmum, aunque puede llegara a marear es como ir mirando hacia el pasado. ¿Puede haber algo más nostálgico que eso?
En el coche no me suele pasar, no sé porqué extraña razón, de unos años a esta parte, me mareo siempre que me siento en la parte de atrás, así que o conduzco o hago funciones de copiloto (en ambas aspectos, soy excepcional —¿se nota que no tengo abuela?—).
Pasos de la receta
- 1
Precalentamos el horno a 180ºC.
Mezclamos todos los ingredientes con la Thermomix excepto las almendras y las pasas (que las pondremos para decorar).
Vertemos la mezcla en el molde, y en la superficie ponemos las almendras y las pasas.
Horneamos a media altura durante 50 minutos (o hasta que el bizcocho esté seco por dentro. Si vemos que dora mucho en la superficie, se puede cubrir con papel de albal). - 2
Una vez hecho, desmoldamos y dejamos enfriar.
- 3
A disfrutar!
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