Piedras de San Toníco

No busquéis en el santoral, que el santo no existe, es así como llamámos a un tío mío que lo pasó muy mal en la postguerra, son tantas las historias que le preceden que he inventado este sencillo postre en su homenaje.
Piedras de San Toníco
No busquéis en el santoral, que el santo no existe, es así como llamámos a un tío mío que lo pasó muy mal en la postguerra, son tantas las historias que le preceden que he inventado este sencillo postre en su homenaje.
Pasos de la receta
- 1
Lo primero que tenemos que hacer es preparar la infusión con la piel del limón y la matalahúva (anís) durante unos minutos sin que se nos queme y la dejaremos enfriar.
- 2
En un bol u otro utensilio de cocina pondremos la harina y haremos un agujero en el centro dejando forma de volcán, para para poner el azúcar, la canela y el resto de líquidos en su interior para amasarlo bien.
- 3
Nos ha de quedar una masa manejable que la podamos estirar.
- 4
En una sartén pondremos abundante aceite de freír y lo calentaremos a fuego medio, cuando esté caliente pondremos porciones de la masa del tamaño de una canica de jugar los niños.
- 5
Esas canicas o bolitas ahora las trabajaremos con los dedos pulgares e índice de las dos manos haciendo forma de pirámide triangular y las pondremos a freír a fuego medio, les daremos la vuelta sin que se nos quemen.
- 6
Conforme se vayan friendo las iremos apartando y las pondremos en papel de cocina para absorber el sobrante de aceite, y dejaremos que se enfríen.
- 7
Una vez las tengamos frías las espolvorearemos con el azúcar glas y ya las podremos comer.
- 8
Retiramos, escurrimos el sobrante de aceite y rebozamos con azúcar glas.
Palabra clave
Recetas parecidas
Más recetas recomendadas



Comentarios