Pan de centeno, queso, semillas y marsala

La panadería tradicional de mi barrio tenía una pastelería de locura y una panificadora mediocre. Compraba lo dulce y evitaba el pan. Hasta que la pastelería dejó de ser buena. No compro más allí.
Comencé por hacer pan y postres para satisfacer mi deseo de buen pan de cereales y mi recién aparecido gusto por lo dulce.
Busqué largo tiempo la síntesis que ahora presento y que gira alrededor del queso como buen ratón que soy.
Un ratón que acostumbra desde siempre un té-cena tardío (dinner se diría en inglés ) en lugar de una cena abundante ( supper inglés). No tengo inconveniente en complementar el té con un buen vino y aún suplantarlo. Quesos diversos, jamón cocido y crudo, embutidos, berenjenas en escabeche, aceitunas, etc. Como ven, no tan frugal como sonaba.
Y pan. En todas sus variedades. Tostado o en sándwich.
La búsqueda ha terminado. El pan cuya receta comparto ahora
posee ese sabor tan especial que encanta a los ratones y la cualidad de combinar tanto con una tajada de jamón como con una buena mermelada casera.
Estoy por probarlo. Añoro los momentos en que el pan era inseparable de esa cotidiana rutina del te- vino-cena que compartía con Graciela y que no volverá.
La mesa está servida. Tomo un sorbo de te, y alzo mi copa de vino. Brindo por nosotros.
Pan de centeno, queso, semillas y marsala
La panadería tradicional de mi barrio tenía una pastelería de locura y una panificadora mediocre. Compraba lo dulce y evitaba el pan. Hasta que la pastelería dejó de ser buena. No compro más allí.
Comencé por hacer pan y postres para satisfacer mi deseo de buen pan de cereales y mi recién aparecido gusto por lo dulce.
Busqué largo tiempo la síntesis que ahora presento y que gira alrededor del queso como buen ratón que soy.
Un ratón que acostumbra desde siempre un té-cena tardío (dinner se diría en inglés ) en lugar de una cena abundante ( supper inglés). No tengo inconveniente en complementar el té con un buen vino y aún suplantarlo. Quesos diversos, jamón cocido y crudo, embutidos, berenjenas en escabeche, aceitunas, etc. Como ven, no tan frugal como sonaba.
Y pan. En todas sus variedades. Tostado o en sándwich.
La búsqueda ha terminado. El pan cuya receta comparto ahora
posee ese sabor tan especial que encanta a los ratones y la cualidad de combinar tanto con una tajada de jamón como con una buena mermelada casera.
Estoy por probarlo. Añoro los momentos en que el pan era inseparable de esa cotidiana rutina del te- vino-cena que compartía con Graciela y que no volverá.
La mesa está servida. Tomo un sorbo de te, y alzo mi copa de vino. Brindo por nosotros.
Pasos de la receta
- 1
Ingredientes I: mostaza, sal, azúcar, aceite, harina 000.
- 2
Ingredientes II: harina de centeno, semillas.
- 3
Mido la mayoría de los líquidos en este instrumento no muy sofisticado.
- 4
Peso las dos harinas, primero 000 200 gr, luego agrego centeno hasta llegar a 300 gr.
- 5
Salto varios pasos y muestro todos los ingredientes en un recipiente. Primero puse los elementos líquidos y las semillas, luego las harinas en el centro, la sal en un extremo, la levadura en el otro.
- 6
Confieso (ligeramente avergonzado) que cuando puedo, prefiero que las máquinas hagan el trabajo pesado. Amasar, levar. HORRORRRR Encargo esto a mi máquina de hacer pan. Uso el programa 2, de pan blanco. Se toma 3 horas, 40 minutos para hacerlo.
- 7
Aquí está. El resultado vale la pena. Esponjoso, liviano como buen pan blanco de panadería. Corteza bien crujiente. El sabor, inigualable.
- 8
Ha llegado la hora en que la máquina de hacer pan y yo mismo descansemos. Dejo enfriar el pan. Corto una rodaja y comienzo a comerlo. Lo acompaño con una copa de buen vino malbec. La levanto, y rindo por ustedes, que me acompañan esta noche.
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