Paso a paso
- 1
Pelamos las zanahorias y las ponemos a cocer enteras con 3 ajos y dos hojas de laurel y la sal.
- 2
Cuando hayan cocido, (no hay que dejarlas demasiado tiernas es mejor un poquito duras) se escurren y se reserva el caldo para más tarde.
- 3
Mientras, en un mortero, se machacan los cominos, el orégano y 3 o 4 ajos según el tamaño. Añadimos el pimentón. Si queremos darle un poco más de alegría, añadimos una cucharadita de pimentón picante.
- 4
Lo ligamos todo bien en el mortero y añadimos el vaso de vinagre. Movemos bien y lo reservamos.
- 5
Una vez templadas las zanahorias y el caldo. Las cortamos en rodajas gruesas y las metemos en un bote de cristal.
- 6
Incorporamos la mezcla del mortero y añadimos el agua de la cocción hasta tapar las zanahorias y echamos un buen chorro de aceite de oliva.
- 7
Las dejamos reposar unas horas en el frigorífico o mejor un día. Ahora ya están listas para comer...
- 8
Siempre se puede rectificar con la sal y el vinagre...
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