Paso a paso
- 1
En un cazo ponemos el medio litro de leche, la piel de medio limón y la rama de canela y lo llevamos al fuego hasta que esté a punto de hervir, que será cuando lo retiraremos del fuego. A mí me gusta añadirle a la leche una pizca de esencia de vainilla
- 2
Mientras, en un bol batimos las yemas de huevo con el azúcar y la maizena hasta que quede una mezcla homogénea
- 3
A continuación, colamos la leche y la mezclamos con la mezcla de huevos y azúcar y removemos un poco para integrarlo. Y enseguida llevaremos la mezcla al fuego bajo y removiendo con las varillas para espesar. Esto tarda un rato y, aunque parezca que no, acaba espesando. Esto ya va al gusto, hay a quién le gusta más o menos espesa. Yo las prefiero espesitas.
- 4
Las ponemos en un recipiente y colocamos una galleta encima y espolvoreamos un poco de canela. Dejamos reposar hasta que se enfríen y metemos en la nevera como mínimo durante 4 horas
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