Spaghetti al nero di seppia con gulas all'aglio

Comenzamos el juego, e inauguro mi cartón del 🎟 Bingo de Cookpad 🎟, y mi primera línea, con esta sencilla receta de pasta con gulas, variante de la receta original spaghetti nero di seppia al frutti di mare, pero con ese mismo sabor especial e intenso a mar.
Además, hoy me he dado cuenta, desde primerísima hora, que sol encendía los colores del valle de enfrente, destacándolos aún más del monte que le precede antes de llegar al mar. Y he pensado que Dios —o quien hiciera sus veces— se estaba revelando ahí como un impresionante pintor naif. En la línea del horizonte, una bandada de gaviotas se lo pasaban en grande fingiendo enfrentarse entre sí—en un revoltijo de virajes y cabriolas como una cuadrilla aérea acrobática—. Contemplé extasiada sus evoluciones mientras el café aún humeaba entre mis manos, y pensé en cómo terminaría el día.
Y el día siguió, sin apenas poder mirar ese cielo o ese mar que tanto me gusta, pero horas más tardes, al regresar (por fin) a casa, me percaté que se estaba preparando una de esas puestas de sol tan bonitas que parecen de mentirijillas —o de postal—.
El cielo sabe que los días vuelven a acortarse (y aunque aún yo no los perciba), él se rebela con unos colores preciosos.
Spaghetti al nero di seppia con gulas all'aglio
Comenzamos el juego, e inauguro mi cartón del 🎟 Bingo de Cookpad 🎟, y mi primera línea, con esta sencilla receta de pasta con gulas, variante de la receta original spaghetti nero di seppia al frutti di mare, pero con ese mismo sabor especial e intenso a mar.
Además, hoy me he dado cuenta, desde primerísima hora, que sol encendía los colores del valle de enfrente, destacándolos aún más del monte que le precede antes de llegar al mar. Y he pensado que Dios —o quien hiciera sus veces— se estaba revelando ahí como un impresionante pintor naif. En la línea del horizonte, una bandada de gaviotas se lo pasaban en grande fingiendo enfrentarse entre sí—en un revoltijo de virajes y cabriolas como una cuadrilla aérea acrobática—. Contemplé extasiada sus evoluciones mientras el café aún humeaba entre mis manos, y pensé en cómo terminaría el día.
Y el día siguió, sin apenas poder mirar ese cielo o ese mar que tanto me gusta, pero horas más tardes, al regresar (por fin) a casa, me percaté que se estaba preparando una de esas puestas de sol tan bonitas que parecen de mentirijillas —o de postal—.
El cielo sabe que los días vuelven a acortarse (y aunque aún yo no los perciba), él se rebela con unos colores preciosos.
Paso a paso
- 1
Añadimos el aceite de langostino a la sartén y sofreímos el ajo y la cayena a fuego lento, hasta que se doren. Rectificamos sal y agregamos las gulas; removemos todo con suavidad para mezclar los sabores. Reservamos una vez hechas.
- 2
Cocemos la pasta en abundante agua, con un poco de aceite y sal. Reservamos.
- 3
Añadimos los spaghetti recién hechos a las gulas y mezclamos todo con ayuda de unas pinzas de madera para que se unan bien los sabores.
- 4
A disfrutar!
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