Vasito de yogur de foie con chutney de higos

Hace unos días, discutía sobre la necesidad que tenemos de tener manuales de instrucciones para todo…. a pesar de que sólo los leemos cuando aparecen luces que deberían estar apagadas, emiten ruidos que no debería reproducir, dejan de funcionar cómo se esperaba que lo hiciese, o dejan, simplemente, de funcionar.
Hay manual para todo, obviamente para cualquier aparato que caiga en nuestras manos o muebles que podamos montar con ellas; los hay para explicarnos y/o ayudarnos a mejorar nuestros sentidos, capacidades, conocimientos y habilidades…
Pero me retaron a encontrar —o mejor dicho a no encontrar— un manual que no estuviera escrito, y a pesar de que he buscado y rebuscado, no lo encontré sobre la mejor manera de introducir los botones en los ojales (y cuidado, que he encontrado manuales muy absurdos). Y si lo pienso fríamente, no es tan obvio que cómo cabría esperar, los humanos empezamos a ser capaces de abrocharnos los botones a partir de los 3 años —pero más de uno, varias décadas después, le sigue pareciendo una acción engorrosa (como poco)—, además dependiendo de tu género, los ojales estén en un lado u otro, por no decir del minitamaño de ciertos ojales, o de las texturas de ciertos botones.
Vasito de yogur de foie con chutney de higos
Hace unos días, discutía sobre la necesidad que tenemos de tener manuales de instrucciones para todo…. a pesar de que sólo los leemos cuando aparecen luces que deberían estar apagadas, emiten ruidos que no debería reproducir, dejan de funcionar cómo se esperaba que lo hiciese, o dejan, simplemente, de funcionar.
Hay manual para todo, obviamente para cualquier aparato que caiga en nuestras manos o muebles que podamos montar con ellas; los hay para explicarnos y/o ayudarnos a mejorar nuestros sentidos, capacidades, conocimientos y habilidades…
Pero me retaron a encontrar —o mejor dicho a no encontrar— un manual que no estuviera escrito, y a pesar de que he buscado y rebuscado, no lo encontré sobre la mejor manera de introducir los botones en los ojales (y cuidado, que he encontrado manuales muy absurdos). Y si lo pienso fríamente, no es tan obvio que cómo cabría esperar, los humanos empezamos a ser capaces de abrocharnos los botones a partir de los 3 años —pero más de uno, varias décadas después, le sigue pareciendo una acción engorrosa (como poco)—, además dependiendo de tu género, los ojales estén en un lado u otro, por no decir del minitamaño de ciertos ojales, o de las texturas de ciertos botones.
Paso a paso
- 1
En un cuenco, mezclamos el foie con el yogur con ayuda de una cuchara.
- 2
En un vaso grande de chupito, ponemos una camita de chutney de higos, y sobre esta, un par de cucharaditas de yogur de foie.
- 3
Espolvoreamos un poco de cebollino sobre cada vaso.
- 4
A disfrutar!
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