
Croquetas de espinacas a la catalana

Paso a paso
- 1
Picaremos la cebolla muy fina y la pondremos a pochar en una sartén grande con dos cucharadas soperas de aceite de sésamo durante unos 15 minutos a fuego lento. Si no tenemos de ésa clase, podemos usar aceite de oliva, el de sésamo le da un toque más fuerte.
- 2
Cuando la cebolla esté tierna añadiremos los ajos, previamente picados muy finos, y dejaremos que se acabe de sofreír todo junto.
- 3
Una vez las verduras estén doradas pondremos las espinacas congeladas en la sartén y subiremos el fuego a media potencia, e iremos mezclando con una cuchara de palo hasta que se desprendan las hojas de los puñados.
- 4
Bajaremos otra vez el fuego al mínimo y vamos poniendo los piñones y las pasas, y removemos bien.
- 5
Ahora haremos la bechamel. En principio no importa si ponemos primero la harina o la leche, pero a mí me gusta más empezar por la harina, para que se dore un poco y se integre con todo el sofrito.
- 6
Así pues, empezaremos con dos cucharadas soperas bien llenas y mezclaremos. Una vez esté todo más o menos ligado, podemos añadir una o dos cucharadas más. Yo no recomiendo poner más de 4 porque se puede quedar muy espeso de repente.
- 7
Poco a poco, y mientras removemos con la cuchara de palo, añadiremos la leche de avena. Tenemos que conseguir que no queden grumos con la harina, así que paciencia.
- 8
Una vez hecho esto, nos queda una "salsa" homogénea de color verdoso. Lo interesante ahora es darle espesor o consistencia a nuestra bechamel. No tengáis miedo de pasaros de espeso ahora, porque ya hemos tirado la leche, mejor que sea más densa que líquida, sino se nos romperán las croquetas a la hora de freírlas.
- 9
Darle espesor a la masa puede ser un proceso largo. No hay que parar de remover en ningún momento, para que no se nos pegue a la sartén. También podemos probar un poco la pasta y rectificar de sal o especias.
- 10
Cuando esté lista (lo sabremos porque cuesta bastante remover la bechamel) la ponemos en una plata alargada o un plato llano y dejamos que enfríe.
- 11
Yo recomiendo, una vez esté a temperatura ambiente, meterla una hora mínimo en el frigorífico, de esta manera nos será más fácil dar forma. La podéis conservar hasta dos días en la nevera, y sino la podéis congelar, para recuperarla cuando os vaya mejor.
- 12
Ahora sólo hay que empanar: con la ayuda de una cuchara de postre vamos cogiendo porciones de la masa y las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado. Es importante ese orden, para que queden muy muy crujientes.
- 13
A la hora de freírlas, el aceite tiene que estar muy caliente, y hay que dejar que se doren bien de cada lado antes de darles la vuelta. Para perder el exceso de aceite, las pasamos en papel absorbente.
- 14
¡Buen provecho!
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