Polo stracciatella (en moldes Lékué)

Tengo una relación activa con la Inspección Técnica de Vehículos de mi zona, y es que voy varias veces al año, y no es que tenga un taller, pero entre mi coche (con la inspección anual, por tener cierta edad), los de mis padres, el de mi hermana, las motos… vamos que casi me saludan cuando me ven llegar. Pero el caso, es que a pesar de mi asiduidad a dicho establecimiento, siempre parezco un pato mareado. A ver: llego sobrada a lo del pago anticipado y llevar la ficha técnica, pero la espera del SMS para indicarme cuál es mi línea, ya me saca de quicio. Y ya ni hablamos cuando tengo que llevar la ventanilla abierta y oigo todos esos gritos, motores y cláxones. Ni que decir tiene que nunca me acuerdo de dónde ni cómo se abre el capó, y ante lo de seguir las órdenes que me mandan, parezco —como poco—tonta. Nunca me aclaro. Me interpelan: “Ponga las luces”. Y mi cerebro me susurra: el coche es automático, cómo quiera que se las ponga. Y el sufrimiento sigue: “Intermitente”“El otro”“Los cuatro”.¡Qué velocidad! Un momento, que entre que lo oigo, y lo hago ya no me da tiempo a escuchar lo siguiente. Vamos que me pongo a apretar botones como un astronauta recién despegado de Cabo Cañaveral: enciendo la radio, el aire acondicionado, cambio la hora, pongo el cuentakilómetros a 0, la calefacción, todo, todo… Del foso y el terremoto que sufre mi vehículo ni hablo….Porque mi cabeza ya está en que si vuelvo a aprobar, lo celebraré por todo lo alto.
Polo stracciatella (en moldes Lékué)
Tengo una relación activa con la Inspección Técnica de Vehículos de mi zona, y es que voy varias veces al año, y no es que tenga un taller, pero entre mi coche (con la inspección anual, por tener cierta edad), los de mis padres, el de mi hermana, las motos… vamos que casi me saludan cuando me ven llegar. Pero el caso, es que a pesar de mi asiduidad a dicho establecimiento, siempre parezco un pato mareado. A ver: llego sobrada a lo del pago anticipado y llevar la ficha técnica, pero la espera del SMS para indicarme cuál es mi línea, ya me saca de quicio. Y ya ni hablamos cuando tengo que llevar la ventanilla abierta y oigo todos esos gritos, motores y cláxones. Ni que decir tiene que nunca me acuerdo de dónde ni cómo se abre el capó, y ante lo de seguir las órdenes que me mandan, parezco —como poco—tonta. Nunca me aclaro. Me interpelan: “Ponga las luces”. Y mi cerebro me susurra: el coche es automático, cómo quiera que se las ponga. Y el sufrimiento sigue: “Intermitente”“El otro”“Los cuatro”.¡Qué velocidad! Un momento, que entre que lo oigo, y lo hago ya no me da tiempo a escuchar lo siguiente. Vamos que me pongo a apretar botones como un astronauta recién despegado de Cabo Cañaveral: enciendo la radio, el aire acondicionado, cambio la hora, pongo el cuentakilómetros a 0, la calefacción, todo, todo… Del foso y el terremoto que sufre mi vehículo ni hablo….Porque mi cabeza ya está en que si vuelvo a aprobar, lo celebraré por todo lo alto.
Paso a paso
- 1
En un cuenco, mezclamos hasta integrar: el queso crema, la leche condensada y las pepitas de chocolate. Vertemos la mezcla en los moldes. Y dejamos refrigerar al menos 2 horas.
- 2
Para la cobertura: calentamos el chocolate al baño maría y añadimos la vainilla.
- 3
Bañamos los polos en la mezcla y lo volvemos a poner en el congelador.
- 4
A disfrutar!
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Comentarios (4)
Que tengas buen finde!