Paso a paso
- 1
Podemos usar mantequilla con sal; en tal caso, no poner la sal.
En un caldero pequeño, ponemos el azúcar, a fuego medio-alto, y dejamos que se vaya convirtiendo en caramelo, sin remover. Controlar el fuego para que no se queme el azúcar. - 2
Cuando esté todo el azúcar derretido y tenga el color que deseamos, añadimos la mantequilla, que estará atemperada. Removemos para que se integre con el caramelo.
Mientras, habremos puesto la nata a calentar, pero sin que llegue a hervir. - 3
Cuando tengamos integrada la mantequilla con el caramelo, incorporamos la nata con cuidado de no quemarnos, puesto que puede llegar a salpicar. Y removemos continuamente para que se integren los ingredientes. Después de unos minutos, retiramos del fuego y añadimos la sal (solo si hemos usado mantequilla sin sal)
Dejar enfriar unos minutos y pasar el caramelo a un tarro de cristal. Cuando se haya enfriado suficientemente, ponemos la tapa y ponemos en la nevera, que durará al menos 1 mes.
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