Navajas al ajo y perejil (en estuche de vapor Lékué)

Vivo en Galicia, así que, en definitiva, puedo asegurar sin temor a equivocarme, que me encanta que llueva, chispee o jarree a mares —sino fuera así, no viviría aquí y me habría mudado ya hace mucho—.
Es curioso, hemos pasado a penas una semana con el cielo azul, y en cuanto ha caído una gota, todos en casa, por WhatsApp y por teléfono, hemos dicho la cantinela de siempre: “Ya hacía falta ¡ya!”.
Sí, me reafirmo, me encanta que haya nubarrones, que se levante viento y que a las cinco de la tarde parezca que es de noche y, haya que encender las luces.
Duermo en el ático, así que la música de la lluvia repiqueteando en las ventanas, no sólo no me despierta, sino que la extrañó cuando no está al levantarme o acostarme.
No me importa conducir lloviendo —dicen que la costumbre lo convierte todo en agradable—.
Me gustan las gabardinas, los impermeables y las botas, desafortunadamente, por mi altura, no puedo decir lo mismo de los paraguas —siempre que llevo uno, no sólo termina roto, atacado por todos los peatones, que más bajos que yo, consiguieron ir tapados, mientras yo hacía malabares para que sobreviviera, sino que yo termino empapada—.
Me entusiasma siempre conseguir ver el arcoíris. En esta esquinita verde, el sol siempre se abre camino y como recompensa, nos muestra todos los colores visibles.
Pero no me gustan las tormentas. Rayos, truenos y relámpagos no se llevan ni conmigo ni con mi adorado clima atlántico.
—6ª Semana del Delantal de Cookpad '26–
#DelantalCookpad2026
Navajas al ajo y perejil (en estuche de vapor Lékué)
Vivo en Galicia, así que, en definitiva, puedo asegurar sin temor a equivocarme, que me encanta que llueva, chispee o jarree a mares —sino fuera así, no viviría aquí y me habría mudado ya hace mucho—.
Es curioso, hemos pasado a penas una semana con el cielo azul, y en cuanto ha caído una gota, todos en casa, por WhatsApp y por teléfono, hemos dicho la cantinela de siempre: “Ya hacía falta ¡ya!”.
Sí, me reafirmo, me encanta que haya nubarrones, que se levante viento y que a las cinco de la tarde parezca que es de noche y, haya que encender las luces.
Duermo en el ático, así que la música de la lluvia repiqueteando en las ventanas, no sólo no me despierta, sino que la extrañó cuando no está al levantarme o acostarme.
No me importa conducir lloviendo —dicen que la costumbre lo convierte todo en agradable—.
Me gustan las gabardinas, los impermeables y las botas, desafortunadamente, por mi altura, no puedo decir lo mismo de los paraguas —siempre que llevo uno, no sólo termina roto, atacado por todos los peatones, que más bajos que yo, consiguieron ir tapados, mientras yo hacía malabares para que sobreviviera, sino que yo termino empapada—.
Me entusiasma siempre conseguir ver el arcoíris. En esta esquinita verde, el sol siempre se abre camino y como recompensa, nos muestra todos los colores visibles.
Pero no me gustan las tormentas. Rayos, truenos y relámpagos no se llevan ni conmigo ni con mi adorado clima atlántico.
—6ª Semana del Delantal de Cookpad '26–
#DelantalCookpad2026
Paso a paso
- 1
Por lo menos un par de horas antes, ponemos las navajas en un recipiente con agua y sal, para que se vayan limpiando. Cada 30 minutos le cambiamos el agua, limpiándolas cada vez.
- 2
Una vez limpias, las colocamos en el estuche de Lékué, le ponemos sal, y lo cerramos. Programamos de 8 a 12 minutos a máxima potencia — (el tiempo depende de la cantidad de navajas que pongamos en el estuche)—.
- 3
Pasado el tiempo, comprobamos que se hayan abierto y cocido, y las sacamos a una bandeja. Rociamos el aceite de ajo y perejil por encima. Y servimos inmediatamente.
- 4
A disfrutar!
Cooksnaps
Recetas similares
Más recetas










Comentarios