Pasta corta con tomate confitado, salchicha y burrata

Me he vuelto a cambiar de compañía de luz. Sí, una que es así de valiente —que no os parezca extraño que en nada cambie también de compañía del teléfono—. Pero la verdad sea dicha, he estado un poco mosca.
Todo comenzó cuando una tarde, delante del portátil, leo de casualidad, las ofertas de cierta compañía de electricidad. Corriendo reviso los precio de mi actual ex-cía, y con una indignación tan grande que no me cabía dentro, sin consultar a nadie, ni nada, opté por cortar los lazos e irme sin mirar atrás.
Hasta ahí, normal, ¿verdad? Pero a las pocas horas comenzó el acoso. De repente suena mi móvil. Yo me sorprendo porque normalmente no me llama ni el tato. Miro la pantallita y veo que el número no lo conozco de nada, pero atiendo —temiendo lo peor y acierto—. Una voz de hombre algo soliviantada (previa identificación con la cía que yo quería olvidar) me interroga sobre las causas del abandono. Mientras, yo, incauta, le detalló mis motivos y mis nuevos precios, por si me contraofertaba, esa voz, simplemente, me colgó. En ese momento, comenzaron mis dudas sobre si era acertado o no el cambio. Pero el acoso se fue repitiendo día tras día, desde distintos números y con distintas voces, por el mismo motivo pero sin esa esperada contraoferta…
Por lo que ahora mismo sé, este cambio ha sido mi mejor elección. Y una vez puestos a cambiar, Bodorriofone y Flujostar comenzar a temblar.
Pasta corta con tomate confitado, salchicha y burrata
Me he vuelto a cambiar de compañía de luz. Sí, una que es así de valiente —que no os parezca extraño que en nada cambie también de compañía del teléfono—. Pero la verdad sea dicha, he estado un poco mosca.
Todo comenzó cuando una tarde, delante del portátil, leo de casualidad, las ofertas de cierta compañía de electricidad. Corriendo reviso los precio de mi actual ex-cía, y con una indignación tan grande que no me cabía dentro, sin consultar a nadie, ni nada, opté por cortar los lazos e irme sin mirar atrás.
Hasta ahí, normal, ¿verdad? Pero a las pocas horas comenzó el acoso. De repente suena mi móvil. Yo me sorprendo porque normalmente no me llama ni el tato. Miro la pantallita y veo que el número no lo conozco de nada, pero atiendo —temiendo lo peor y acierto—. Una voz de hombre algo soliviantada (previa identificación con la cía que yo quería olvidar) me interroga sobre las causas del abandono. Mientras, yo, incauta, le detalló mis motivos y mis nuevos precios, por si me contraofertaba, esa voz, simplemente, me colgó. En ese momento, comenzaron mis dudas sobre si era acertado o no el cambio. Pero el acoso se fue repitiendo día tras día, desde distintos números y con distintas voces, por el mismo motivo pero sin esa esperada contraoferta…
Por lo que ahora mismo sé, este cambio ha sido mi mejor elección. Y una vez puestos a cambiar, Bodorriofone y Flujostar comenzar a temblar.
Paso a paso
- 1
Hacemos el tomate confitado (según el enlace a Trucos).
En la airfryer precalentada, cocinamos las salchichas, a 200ºC durante 7 minutos.
Mientras en el recipiente Lékué, cocinamos la pasta al microondas, en 12 minutos a máxima potencia, con una pizca de sal. - 2
Una vez todo cocinado, mezclamos la pasta con el tomate cherry y sus jugos, incorporamos las salchichas, emplatamos y ponemos una burrata por plato, ya algo cortada.
Espolvoreamos romero. - 3
A disfrutar!
Cooksnaps
Recetas similares
Más recetas









Comentarios (2)