Paso a paso
- 1
Empezaremos marinando el pollo. En un bol, bate el huevo y añade la salsa de soja y el vinagre. Añade el pollo troceado y deja marinar durante mínimo 20 minutos
- 2
Pasado el tiempo, pon maicena en una bandeja o en un plato. Ve sacando los trozos de pollo del marinado y pásalos por la maicena, retirando el exceso
- 3
En una sartén, pon a calentar aceite de girasol o el que suelas usar para freír. Cuando esté lo suficientemente caliente, empieza a freír los trozos de pollo que acabamos de pasar por la maicena. Si te hace falta, ve haciéndolo por tandas
- 4
Cuando ya estén dorados y cocinados, sacamos los trozos de pollo y los dejamos en un plato con papel de cocina para retirar el exceso de aceite
- 5
En una sartén, pon aceite de oliva virgen extra a fuego medio-alto. Añade los dientes ajo y el jengibre, todos picados, y ve rehogando hasta que suelten su aroma (unos 30 segundos). Añade el caldo de pollo, la salsa de soja, el zumo de limón, el azúcar, la miel y un poco de sal. Remueve y deja que reduzca hasta que el azúcar se haya disuelto
- 6
Aparte, en un vasito con un poco de agua, disolveremos dos cucharaditas de maicena y verteremos esta mezcla sobre la salsa. Remueve hasta que la salsa se haya espesado
- 7
Una vez espesada la salsa, echa en esta sartén los trozos de pollo que habíamos frito antes y mézclalos con la salsa hasta que queden todos bien cubiertos
- 8
Yo siempre me suelo hacer un poco de arroz basmati para acompañar, así que cuando lo tengo listo lo sirvo todo junto en un plato. A disfrutar!!!
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