Spaghetti aglio, olio e peperoncino

Quiero aclarar que me gusta escribir, y desde que estamos por esta comunidad, he descubierto que me gusta más que hablar. Escribir, me relaja, me distrae, me divierte y seguramente me siento más segura delante de la página en blanco que delante de una persona —la página espera paciente, sin prisa, sin prejuicios, siempre pendiente y sonriente de lo que yo le pueda arrojar y revelar; en cambio, la persona, habitualmente no espera, y antes si quiera de haber declamado dos palabras seguidas, notas como sus engranajes mentales ya están emitiendo su veredicto de culpabilidad sobre tu persona—. Además, para lo que hay que decir, o para lo que hay que oir… yo prefiero escribir, porque leer es voluntario, y oir, en muchas ocasiones, es absolutamente obligatorio.
Yo escribo sobre todo lo que se me pasa por la cabeza, sobre las cosas que me ocurren, sobre las que me han ocurrido, o sobre las que me gustaría que me ocurriesen…sobre lo que he leído, sobre lo que he escuchado y sobre lo que me han contado. También delante de la página en blanco, mi imaginación vuela como cuando leo un buen libro, y esa libertad es indescriptible.
Spaghetti aglio, olio e peperoncino
Quiero aclarar que me gusta escribir, y desde que estamos por esta comunidad, he descubierto que me gusta más que hablar. Escribir, me relaja, me distrae, me divierte y seguramente me siento más segura delante de la página en blanco que delante de una persona —la página espera paciente, sin prisa, sin prejuicios, siempre pendiente y sonriente de lo que yo le pueda arrojar y revelar; en cambio, la persona, habitualmente no espera, y antes si quiera de haber declamado dos palabras seguidas, notas como sus engranajes mentales ya están emitiendo su veredicto de culpabilidad sobre tu persona—. Además, para lo que hay que decir, o para lo que hay que oir… yo prefiero escribir, porque leer es voluntario, y oir, en muchas ocasiones, es absolutamente obligatorio.
Yo escribo sobre todo lo que se me pasa por la cabeza, sobre las cosas que me ocurren, sobre las que me han ocurrido, o sobre las que me gustaría que me ocurriesen…sobre lo que he leído, sobre lo que he escuchado y sobre lo que me han contado. También delante de la página en blanco, mi imaginación vuela como cuando leo un buen libro, y esa libertad es indescriptible.
Paso a paso
- 1
En un pote pequeño, ponemos los dientes de ajo pelados, cubiertos de agua. En cuanto hierva, tiramos el agua y repetimos el proceso otras dos veces.
Trituramos los ajos con los 100 ml de aceite y los 100 ml de agua hasta formar una crema emulsionada.
Por otro lado, en una olla, hervimos la pasta con un pellizco de sal y un poco de aceite. - 2
Mientras se cocina, picamos el perejil fresco y limpiamos y cortamos las guindillas.
- 3
En un wok, ponemos la pasta al dente y añadimos la emulsión, las guindillas y el perejil. Removemos hasta integrar por completo y que evapore el agua que pueda quedar y, apagamos el fuego.
- 4
A disfrutar!
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