Paso a paso
- 1
La víspera ponemos el pollo con los ingredientes de la marinada. Del limón ponemos la piel en una tira y 1 c.s. del zumo. Filmamos el bol y lo guardamos en la nevera.
- 2
Al día siguiente ponemos las senderuelas a hidratar con un poco de fondo de ave.
- 3
Sacamos el pollo del bol, lo secamos bien, salpimentamos y enharinamos ligeramente con harina de maíz.
- 4
En una cazuela amplia doramos el pollo con un poco de aceite.
- 5
Una vez dorado añadimos las cebollas bien picadas, mezclamos, tapamos y dejamos pochar unos 30 minutos a fuego suave.
- 6
Después añadimos el sofrito el contenido de la marinada (con la piel del limón, la rama de romero y canela también) y el líquido de hidratar las senderuelas bien colado.
- 7
Dejamos que se vaya reduciendo el alcohol y mientras salteamos en una sartén los níscalos bien limpios y en trozos grandes junto con los ajos laminados. Reservamos.
- 8
Cuando haya reducido el alcohol añadimos el fondo. Cuando rompa el hervor añadimos los dos tipos de setas.
- 9
Mezclamos bien y dejamos cocer a chup chup suave y moviendo con ayuda de las asas la cazuela hasta que el pollo esté tierno.
- 10
Hay que ir controlando que no se seque y que quede una salsita, no una sopa. Como lleva harina hay que ir moviéndolo para evitar que se pegue.
- 11
Si la salsa queda muy líquida y el pollo está listo, lo sacamos y dejamos que se reduzca.
- 12
Sacamos del fuego sacamos la rama de romero del guiso y dejamos reposar unos 10 minutos antes de comer poniendo una rama nueva de romero. ¡¡Si lo dejáis de un día para otro mejor!!
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