Pasta corta con bayas de goji, bonito del norte y aceitunas

En mi corta-larga existencia, he viajado bastante (mejor dicho: lo suficiente), y la preparación de la maleta siempre ha sido un quebradero de cabeza. Lo he probado e intentado todo. Incluso en un par de ocasiones en las que cruce el charco, me atreví una vez a llevar la maleta vacía (para poder traerla llena de allí) y otra vez, viajé sin maleta, y compré maleta y todo lo necesario, ya allí. En ningún caso fue la solución.
He probado las mil técnicas organizativas que hay en revistas y explican tan bien los youtubers; he intentando lo de la lista específica donde se apunta el día y lo que se va a poner; también, he procurado no salirme de la teoría de “mete sólo lo que te vayas a poner”, pero está claro que está fuera de mis posibilidades, porque no soy tan previsora. Sólo cuando voy a bucear, consigo que mi maleta-caja sea digna. Porque esa opción de llevarme cosas viejas y conforme se van ensuciando, ir dejándolas, no me funciona, regreso a casita con todo (otra vez). Ni siquiera me sirve la versión de llevar la maleta más grande del mercado, porque siempre se queda algo que sí quería ponerme.
Aunque ahora mismo, no sé de qué me preocupo, faltan meses hasta que no tenga que preparar una nueva, otra vez.
Pasta corta con bayas de goji, bonito del norte y aceitunas
En mi corta-larga existencia, he viajado bastante (mejor dicho: lo suficiente), y la preparación de la maleta siempre ha sido un quebradero de cabeza. Lo he probado e intentado todo. Incluso en un par de ocasiones en las que cruce el charco, me atreví una vez a llevar la maleta vacía (para poder traerla llena de allí) y otra vez, viajé sin maleta, y compré maleta y todo lo necesario, ya allí. En ningún caso fue la solución.
He probado las mil técnicas organizativas que hay en revistas y explican tan bien los youtubers; he intentando lo de la lista específica donde se apunta el día y lo que se va a poner; también, he procurado no salirme de la teoría de “mete sólo lo que te vayas a poner”, pero está claro que está fuera de mis posibilidades, porque no soy tan previsora. Sólo cuando voy a bucear, consigo que mi maleta-caja sea digna. Porque esa opción de llevarme cosas viejas y conforme se van ensuciando, ir dejándolas, no me funciona, regreso a casita con todo (otra vez). Ni siquiera me sirve la versión de llevar la maleta más grande del mercado, porque siempre se queda algo que sí quería ponerme.
Aunque ahora mismo, no sé de qué me preocupo, faltan meses hasta que no tenga que preparar una nueva, otra vez.
Paso a paso
- 1
En el estuche de Lékué, cocemos la pasta en el microondas, con una pizca de sal, a máxima potencia, durante 11 minutos. Pasado el tiempo, escurrimos.
- 2
Mezclamos con el bonito, con su propio aceite, con las aceitunas partidas a la mitad y las bayas de goji. Integramos.
- 3
A disfrutar!
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