Timbal de arroz carnaroli con vieiras y zamburiñas al ajillo

Ya en el nuevo año, y con las fiestas navideñas casi olvidadas, hemos retomado nuestros queridos cafés —que no sólo calientan las manos, en estos días tan fríos, sino también el alma—.
En realidad, el primer café del año había sido reservado la semana pasada, pero la vida, muchas veces, no sigue los designios marcados, y hubo cambios drásticos en nuestros quehaceres.
Esta vez quedamos en una de las cafeterías de toda la vida, en donde los camareros van aún con traje y pajarita, y las mesas están más cerca de lo recomendable, así que siempre se escuchan fragmentos de conversaciones muy ingeniosas. Como mis vecinos de detrás que, entre risas, no entendían porqué la gente seguía comprando paraguas, si en la entrada de muchos locales había siempre un cubo donde los regalaban. O los vecinos de dos mesas a mi derecha, donde una madre muy seria, le decía a su hijo que se tomaba un chocolate caliente que no tenía que gustarle a todo el mundo, ya que no todo el mundo tenía buen gusto.
Que grandes verdades se esconden en los pequeños detalles, ¿verdad?
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Febrero).
Timbal de arroz carnaroli con vieiras y zamburiñas al ajillo
Ya en el nuevo año, y con las fiestas navideñas casi olvidadas, hemos retomado nuestros queridos cafés —que no sólo calientan las manos, en estos días tan fríos, sino también el alma—.
En realidad, el primer café del año había sido reservado la semana pasada, pero la vida, muchas veces, no sigue los designios marcados, y hubo cambios drásticos en nuestros quehaceres.
Esta vez quedamos en una de las cafeterías de toda la vida, en donde los camareros van aún con traje y pajarita, y las mesas están más cerca de lo recomendable, así que siempre se escuchan fragmentos de conversaciones muy ingeniosas. Como mis vecinos de detrás que, entre risas, no entendían porqué la gente seguía comprando paraguas, si en la entrada de muchos locales había siempre un cubo donde los regalaban. O los vecinos de dos mesas a mi derecha, donde una madre muy seria, le decía a su hijo que se tomaba un chocolate caliente que no tenía que gustarle a todo el mundo, ya que no todo el mundo tenía buen gusto.
Que grandes verdades se esconden en los pequeños detalles, ¿verdad?
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Febrero).
Paso a paso
- 1
En un wok, con una gota de aceite, nacaramos el arroz durante unos minutos, hasta que cambie el color.
Con el fuego medio fuerte, añadimos, según vaya necesitando, el fumet (ya caliente) al arroz y, no paramos de remover. Tardará unos 15 minutos en hacerse (aproximadamente). - 2
Salpimentamos las vieiras y las zamburiñas y, en una sartén, con una gota de aceite, doramos los ajos con la cayena, con cuidado de que no se quemen. Cuando estén dorados, añadimos las zamburiñas y las vieiras. Y dejamos cocinar a fuego medio alto.
- 3
Emplatamos con ayuda de un aro, poniendo una base de arroz, sobre este, las vieiras y zamburiñas, con su aceite.
- 4
A disfrutar!
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