—Deconstrucción de la verbena de San Juan —Tosta con tomate cherry confitado y sardinillas

Con el olor a las hogueras de San Juan aún en el aire, y el buen rato vivido a buen recaudo en el corazón, las conversaciones que oigo por las salas de espera, me siguen sacando la sonrisa. Resulta que dos mujeres, que llevaban en sus melenas: todos los colores del cielo en un día de arcoíris, se relataban el conjuro de congelar a la gente que tan efectivo les resultaba; y es que parece ser que cuando alguien de tu entorno te hace la vida difícil, hay que desactivarlo: congelando. No es mal de ojo, le puede pasar algo bueno: tener un ascenso, tocarle la lotería, un traslado…lo que está claro, es que dejará de estar cerca de ti.
Además el conjuro es sencillo, hay que coger una manzana, partirla a la mitad, quitarle el corazón y meter dentro una foto de esa persona (y si tienes algo personal que haya tocado también). —En este punto de la conversación, no me creía a mí misma: tomando notas, pero así estaba—. Luego se vuelve a juntar las dos mitades y se pegan con celo, con una cuerda, con goma, con cinta aislante, lo que sea… Y lo más importante, la noche de San Juan, se mete la manzana en el congelador y se deja ahí. Sin palabras mágicas, ni nada. Se deja dentro del congelador.
No vengáis con preguntas tontas, del tipo: ¿qué clase de manzana? ¿Las mitades simétricas? ¿A qué hora exacta hay que meter la manzana? —las tuve yo misma—.
Esas dos mujeres ya habían congelado a tres personas: una ascendió, otra se trasladó y la última cambió de empresa.
—Deconstrucción de la verbena de San Juan —Tosta con tomate cherry confitado y sardinillas
Con el olor a las hogueras de San Juan aún en el aire, y el buen rato vivido a buen recaudo en el corazón, las conversaciones que oigo por las salas de espera, me siguen sacando la sonrisa. Resulta que dos mujeres, que llevaban en sus melenas: todos los colores del cielo en un día de arcoíris, se relataban el conjuro de congelar a la gente que tan efectivo les resultaba; y es que parece ser que cuando alguien de tu entorno te hace la vida difícil, hay que desactivarlo: congelando. No es mal de ojo, le puede pasar algo bueno: tener un ascenso, tocarle la lotería, un traslado…lo que está claro, es que dejará de estar cerca de ti.
Además el conjuro es sencillo, hay que coger una manzana, partirla a la mitad, quitarle el corazón y meter dentro una foto de esa persona (y si tienes algo personal que haya tocado también). —En este punto de la conversación, no me creía a mí misma: tomando notas, pero así estaba—. Luego se vuelve a juntar las dos mitades y se pegan con celo, con una cuerda, con goma, con cinta aislante, lo que sea… Y lo más importante, la noche de San Juan, se mete la manzana en el congelador y se deja ahí. Sin palabras mágicas, ni nada. Se deja dentro del congelador.
No vengáis con preguntas tontas, del tipo: ¿qué clase de manzana? ¿Las mitades simétricas? ¿A qué hora exacta hay que meter la manzana? —las tuve yo misma—.
Esas dos mujeres ya habían congelado a tres personas: una ascendió, otra se trasladó y la última cambió de empresa.
Paso a paso
- 1
Tostamos el pan hasta que esté dorado.
- 2
Untamos el queso crema y ponemos los tomates confitados por encima. Y sobre este, colocamos las sardinillas.
- 3
Espolvoreamos el romero.
- 4
A disfrutar!
Trucos
Puedes añadir un poco de pimienta negra para darle un toque extra de sabor.
Trucos
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