Paso a paso
- 1
Lavar y pelar los membrillos. Cortarlos en trozos e ir metiéndolos en una cacerola que tendrá 2 vasos de agua y el zumo de limón para que no se oxiden.
- 2
Llevar la cacerola al fuego, echar agua hasta cubrir los trozos de membrillo. Cuando comience a hervir, tapar, bajar el fuego y cocer durante media hora.
- 3
Una vez cocidos los membrillos colar el líquido a través de un paño de tela fino y limpio. Machacar los trozos de membrillo. Cerrar el paño de tela y apretar bien para exprimir todo el líquido.
- 4
Pesar el líquido y la carne de membrillo por separado. Poner el líquido en una cacerola y la carne de membrillo en otra. Añadir a cada cacerola el peso en azúcar. Por ejemplo, si la carne de membrillo pesa 379gr. habrá que añadir a la cacerola 379gr. de azúcar, lo mismo con el líquido. Para los que no lo quieran tan dulce se puede rebajar el azúcar en 100 gr.
- 5
Llevar las dos cacerolas a fuego suave para que se vaya derritiendo el azúcar, removiendo de vez en cuando antes de que comience a hervir. Una vez que esté derretido el azúcar dejar cocer durante 15 minutos.
- 6
Verter la mermelada y la jalea en tarros de cristal esterilizados. Cerrar y darles la vuelta dejándolos en esa posición durante 24 horas. Para esterilizar los tarros hay que introducirlos en una cacerola llena de agua, llevarlos al fuego y dejar hervir al menos durante 10 minutos. Para que los tarros no se choquen al hervir se mete al mismo tiempo unas servilletas de tela o paño de cocina. Esto hará que amortigüe el impacto.
- 7
Guardar en un lugar seco y protegido de la luz.
Trucos
Pegar una etiqueta en los tarros indicando el contenido y la fecha.
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