Oreja de Cerdo en Doble Cocción

La oreja de cerdo es un pilar de la cocina de aprovechamiento global, nacida de la necesidad histórica de no desperdiciar nada tras la matanza ("del cerdo se aprovechan hasta los andares"). Desde las clásicas tapas madrileñas hasta los tacos de carnitas mexicanos o los aperitivos milenarios en China, su consumo se ha mantenido durante siglos gracias a su irresistible contraste sensorial entre la melosidad del colágeno y el punto crujiente del cartílago, demostrando que con buen fuego e ingenio, hasta la parte más humilde puede ser un manjar.
La clave para una oreja de cerdo espectacular y más ligera es la doble cocción: primero hay que cocerla con laurel y pimienta para que quede tierna y suelte el exceso de grasa en el agua, y después pasarla por la plancha a fuego vivo con un hilo mínimo de aceite. Así consigues que el propio colágeno la deje crujiente por fuera y melosa por dentro, rematando con un majado de ajo, perejil, pimentón y un chorrito de limón que potencia el sabor y aporta frescura sin las calorías de una fritura tradicional.
#Calendario2027
Oreja de Cerdo en Doble Cocción
La oreja de cerdo es un pilar de la cocina de aprovechamiento global, nacida de la necesidad histórica de no desperdiciar nada tras la matanza ("del cerdo se aprovechan hasta los andares"). Desde las clásicas tapas madrileñas hasta los tacos de carnitas mexicanos o los aperitivos milenarios en China, su consumo se ha mantenido durante siglos gracias a su irresistible contraste sensorial entre la melosidad del colágeno y el punto crujiente del cartílago, demostrando que con buen fuego e ingenio, hasta la parte más humilde puede ser un manjar.
La clave para una oreja de cerdo espectacular y más ligera es la doble cocción: primero hay que cocerla con laurel y pimienta para que quede tierna y suelte el exceso de grasa en el agua, y después pasarla por la plancha a fuego vivo con un hilo mínimo de aceite. Así consigues que el propio colágeno la deje crujiente por fuera y melosa por dentro, rematando con un majado de ajo, perejil, pimentón y un chorrito de limón que potencia el sabor y aporta frescura sin las calorías de una fritura tradicional.
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Paso a paso
- 1
Limpia bien la oreja de cerdo, retirando restos de pelo si es necesario.
- 2
Coloca la oreja en una olla a presión con agua, laurel, cebolla, pimienta y sal.
- 3
Cocina 20-25 minutos hasta que esté tierna pero no se deshaga.
- 4
Deja enfriar y corta en trozos de bocado.
- 5
Calienta una sartén antiadherente con apenas una gota de aceite.
- 6
Dora la oreja a fuego fuerte hasta que esté crujiente por fuera.
- 7
Mezcla ajo, perejil y pimentón; añade a la sartén en el último minuto.
- 8
Justo antes de servir, rocía con zumo de limón.
Trucos
Si quieres que quede aún más estética y fácil de comer, una vez cocida, prénsala en un molde en la nevera con un peso encima. Al día siguiente tendrás un bloque firme que podrás cortar en cubos perfectos antes de pasarlos por la plancha.
Al cocerla, gran parte de la grasa saturada se queda en el caldo (que puedes desechar o desengrasar para un guiso).
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