Estofado de Pollo de la Casa

Este estofado es un abrazo en forma de comida. Es un plato de paciencia, de esos que llenan la casa de olor a hogar y que se disfrutan más cuando se comparten en familia. La clave está en el orden de los ingredientes y en dejar que el zapallo haga su magia espesando la salsa.
Estofado de Pollo de la Casa
Este estofado es un abrazo en forma de comida. Es un plato de paciencia, de esos que llenan la casa de olor a hogar y que se disfrutan más cuando se comparten en familia. La clave está en el orden de los ingredientes y en dejar que el zapallo haga su magia espesando la salsa.
Paso a paso
- 1
En una olla grande con un fondo de aceite, comenzá sofritando la cebolla y el morrón. El secreto es que suden bien hasta que la cebolla esté transparente; ese es nuestro primer colchón de sabor.
- 2
Agregá las presas de pollo y las rodajas de chorizo colorado. Dejá que el pollo se dore apenas y que el chorizo suelte ese aceite rojizo tan característico que va a teñir todo el estofado.
- 3
Incorporá las zanahorias. Al ser más duras, necesitan entrar temprano en la olla para que queden tiernas al final.
- 4
Sumá las papas y el boniato.
Mezclá bien para que todos los vegetales se impregnen del sabor del fondo de cocción antes de mojar. - 5
Verté el puré de tomate y completá con agua hasta cubrir todo.
Condimentá con sal, pimienta, y el pimentón. - 6
Tapá la olla y bajá el fuego. Cociná a fuego lento hasta que la papa esté tierna. Vas a ver que el boniato se empieza a deshacer un poquito, dándole a la salsa una consistencia espesa y única.
- 7
Para servir, nada mejor que una cazuela de barro que aguante el calor.
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