Paso a paso
- 1
Lavamos el limón, quitándole la piel con la ayuda de un cuchillo bien afilado, para quitar solo la parte amarilla, con cuidado de no traernos la parte blanca y blanda, que nos aportaría un sabor amargo a la receta. Ponemos en un cazo toda la leche, salvo un vaso, con la piel del limón y una rama de canela a calentar a fuego suave, hasta que la leche comience a hervir. La retiramos del fuego y dejamos reposar sobre 15-20 minutos
- 2
Mientras tanto vamos a batir el vaso de leche que reservamos, los huevos, el azúcar y la maicena, hasta que queden bien mezclado todo de forma uniforme. Esta mezcla la echamos en un cazo, y cuando pase el tiempo indicado anteriormente, agregamos la leche que hervimos, colada y sin la piel del limón ni la rama de canela. Ponemos todo a fuego suave a calentar y vamos removiendo continuamente hasta que se vaya espesando de forma progresiva, y la retiramos del fuego cuando espese del todo.
- 3
Elegimos una fuente de cristal y forramos su base y paredes con papel film. Sobre ella vertemos el contenido del cazo y dejamos enfriar cubriéndolo con papel film e introduciéndolo en la nevera, durante al menos 6 horas.
- 4
Pasado ese tiempo desmoldamos con cuidado y cortamos la misma en trozos cuadrados o rectangulares, que enharinaremos y pasamos después por huevo batido. Los vamos friendo en aceite de oliva virgen caliente en una sartén, friendo bien por ambos lados.
- 5
Una vez fritos, los vamos pasando por un recipiente donde habremos mezclado azúcar y canela en polvo, una buena cantidad. Y ya tienes lista esta leche frita, que puedes comer en caliente o en frío.
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