Naranjas Posada Mexicana

(MÉXICO) Es una receta divertidísima de hacer y ya sea que desees servir un postre ligero en fechas decembrinas o en cualquier otra temporada. También pueden ser el complemento perfecto de un delicioso pastel.
En el siglo XVIII las oficinas de la Santa Inquisición en México (entonces conocido como Nueva España) empezaron a recibir alarmantes reportes de una nueva actividad realizada por las personas en ciudades y pueblos en los días que duraba el novenario previo a Navidad (aunque en realidad surgen a finales del siglo XVI). La gente salía al atardecer de sus casas después de haber terminado el Rosario en grupo, cargando figuras de la Virgen María y el Señor San José y actuaban a que "pedían posada" en una casa y otra, de ahí un famoso villancico "En el nombre del Cielo os pido posada..." y eran rechazados en varias ocasiones (todo era juego) hasta que finalmente en una de las casas de las que ya salían los deliciosos olores del ponche alguien contestaba cantando "Entren Santos Peregrinos reciban este mesón, que aunque es pobre la morada os la doy de corazón". Entraban a compartir el ponche y la cena, cuando los invitados se marchaban el anfitrión les obsequiaba una ración de naranjas y cacahuates (maní) para llevar a sus casas y al otro día se repetía la operación para ir a dar a otra casa de la calle o el pueblo para cenar y así durante nueve días. El Santo Oficio los acusó de profanos al principio pero este uso se consolidó como la tradición de las Posadas en todo México. Este postre lleva naranjas y cacahuates para conmemorar aquellas celebraciones ya hoy casi extintas pero que todavía me tocó vivir en la década de los 90.
Naranjas Posada Mexicana
(MÉXICO) Es una receta divertidísima de hacer y ya sea que desees servir un postre ligero en fechas decembrinas o en cualquier otra temporada. También pueden ser el complemento perfecto de un delicioso pastel.
En el siglo XVIII las oficinas de la Santa Inquisición en México (entonces conocido como Nueva España) empezaron a recibir alarmantes reportes de una nueva actividad realizada por las personas en ciudades y pueblos en los días que duraba el novenario previo a Navidad (aunque en realidad surgen a finales del siglo XVI). La gente salía al atardecer de sus casas después de haber terminado el Rosario en grupo, cargando figuras de la Virgen María y el Señor San José y actuaban a que "pedían posada" en una casa y otra, de ahí un famoso villancico "En el nombre del Cielo os pido posada..." y eran rechazados en varias ocasiones (todo era juego) hasta que finalmente en una de las casas de las que ya salían los deliciosos olores del ponche alguien contestaba cantando "Entren Santos Peregrinos reciban este mesón, que aunque es pobre la morada os la doy de corazón". Entraban a compartir el ponche y la cena, cuando los invitados se marchaban el anfitrión les obsequiaba una ración de naranjas y cacahuates (maní) para llevar a sus casas y al otro día se repetía la operación para ir a dar a otra casa de la calle o el pueblo para cenar y así durante nueve días. El Santo Oficio los acusó de profanos al principio pero este uso se consolidó como la tradición de las Posadas en todo México. Este postre lleva naranjas y cacahuates para conmemorar aquellas celebraciones ya hoy casi extintas pero que todavía me tocó vivir en la década de los 90.
Paso a paso
- 1
Parte las naranjas a la mitad, exprime suavemente con la mano para que la cáscara no se rompa. Luego tira de los medios gajos desde el centro para sacarlos sin dañar la cáscara. Reserva tus 12 cáscaras en un recipiente donde queden muy juntas unas de otras para que al vaciarles el relleno no se volteen.
- 2
En la licuadora combina la leche, el queso crema y la mermelada de naranja. Licúa hasta tener una mezcla uniforme (es normal que la mermelada tienda a asentarse)
- 3
Pon a hervir la taza y media de agua y cuando suelte hervor agrega la gelatina. Apaga el fuego y mueve con una cuchara hasta que la gelatina se disuelva por completo.
- 4
En una olla espaciosa mezcla la gelatina disuelta con la mezcla de la leche, queso crema y mermelada. Calienta a fuego bajo y mueve constantemente durante 5 minutos para integrar bien todos los ingredientes.
- 5
Llena cada cáscara de naranja con cuanta mezcla sea posible sin que se derrame, déjalas enfriar y refrigera por unas horas o toda una noche. Revuelca las hojas de naranjo (bien lavadas) en la clara de huevo y luego en el azúcar. Guarda las hojas en el congelador por unas horas
- 6
Para servir coloca a cada naranja cinco mitades de maní (que hagan forma de flor y simulen las semillas) y en el centro inserta una hoja de naranjo (para entonces tendrá apariencia de escarchada). ¡FELIZ NAVIDAD!
- 7
Nota: no te recomiendo guardarlas más de un día antes de servirlas porque la cáscara puede transmitir cierto sabor amargo a tu gelatina, aunque hay a quien le agrada ese matiz, aparte de eso las cáscaras pierden lozanía.
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