Paso a paso
- 1
Corta una cebolla grande en rodajas gruesas. Separa los aros de la cebolla y asegúrate de que no queden ningún aro unido a otro. Luego échalos al cuenco con la harina y mezcla para que la cebolla se cubra bien de harina. Saca los aros a un plato y reserva. No tires la harina que nos servirá para hacer el rebozado de los aros de cebolla.
- 2
Bate un huevo grande en un cuenco pequeño y luego añade 1/4 de litro de leche. Echa también una pizca de pimienta negra molida y bate para que se mezcle todo.
- 3
Ahora echa los huevos con la leche en el cuenco con la harina y bate hasta que esté todo bien mezclado. Prepara un recipiente con pan rallado.
- 4
Pon a fuego medio fuerte una sartén (yo usé una sartén Fissler de 24 cm) con medio litro de aceite de girasol (o puedes utilizar otro tipo de aceite para la fritura).
- 5
Sumerge algunos aros en la mezcla de huevos, leche y harina. Luego sácalos con un tenedor y deja que escurran un poco.
- 6
Pásalos al recipiente con el pan rallado y rebózalos bien.
- 7
Echa los aros de cebolla en el aceite caliente y fríe durante unos 2 minutos o hasta que se estén dorados por ambos lados. Luego sácalos de la sartén y déjalos sobre un plato con papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.
- 8
Repite con los demás aros hasta que estén todos hechos. Por último solo nos queda añadir una pizca de sal y listo.
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