Chayotes rellenos (en airfryer)

Llevo viviendo en esta casa dos años largos, y aún me alegra oírlos cuando pasan riendo y saltando a mi lado.
En mi larga vida —y hace ya un tiempo que mi edad la cuento con tres dígitos — a penas he retrasado unos segundos en dar las horas (hecho que diligentemente ya repararon), y a pesar de que extrañó a aquel submayordomo que todos los días —tras desayunar y antes de encender las chimeneas— me daba cuerda, mi actual dueño, me trata como una auténtica joya.
Reconozco que cuando llegué, no me gustó nada mi ubicación: al lado de la ventana, en la escalera, ¡válgame Cristo! —pensé mientras me desembalaban— pero en verdad, el sitio es inmejorable: no sólo pasan por delante de mi, toda la familia varías veces al día, sino que las visitas también deben reverenciarme al bajar a la bodega.
Tocó las horas, las medias y los cuartos, y lo hago bien fuerte para que me oigan todos. La señora de la casa, hasta ha propuesto que sea yo, el que dé las campanadas este año (¡Que gran honor!).
A pesar de que el tiempo es efímero —como aparece escrito en mí—, me alegra ver que mi actual familia no lo malgasta contemplándome, sino riendo y saltando a mi alrededor, y subiendo y bajando acometiendo sus diversos quehaceres, porque yo seguiré aquí, recordándoles cada quince minutos que sólo existe el presente, y que éste ya pasó.
(Con esta receta, nos sumamos al reto de esta semana de sacar cada día un utensilio del armario.
🥭Viernes: Airfryer).
Chayotes rellenos (en airfryer)
Llevo viviendo en esta casa dos años largos, y aún me alegra oírlos cuando pasan riendo y saltando a mi lado.
En mi larga vida —y hace ya un tiempo que mi edad la cuento con tres dígitos — a penas he retrasado unos segundos en dar las horas (hecho que diligentemente ya repararon), y a pesar de que extrañó a aquel submayordomo que todos los días —tras desayunar y antes de encender las chimeneas— me daba cuerda, mi actual dueño, me trata como una auténtica joya.
Reconozco que cuando llegué, no me gustó nada mi ubicación: al lado de la ventana, en la escalera, ¡válgame Cristo! —pensé mientras me desembalaban— pero en verdad, el sitio es inmejorable: no sólo pasan por delante de mi, toda la familia varías veces al día, sino que las visitas también deben reverenciarme al bajar a la bodega.
Tocó las horas, las medias y los cuartos, y lo hago bien fuerte para que me oigan todos. La señora de la casa, hasta ha propuesto que sea yo, el que dé las campanadas este año (¡Que gran honor!).
A pesar de que el tiempo es efímero —como aparece escrito en mí—, me alegra ver que mi actual familia no lo malgasta contemplándome, sino riendo y saltando a mi alrededor, y subiendo y bajando acometiendo sus diversos quehaceres, porque yo seguiré aquí, recordándoles cada quince minutos que sólo existe el presente, y que éste ya pasó.
(Con esta receta, nos sumamos al reto de esta semana de sacar cada día un utensilio del armario.
🥭Viernes: Airfryer).
Paso a paso
- 1
Cortamos los chayotes por la mitad, le retiramos el hueso, y los hervimos con un poco de sal. Con ayuda de una cuchara, quitamos la pulpa de los chayotes con cuidado para no romper la piel. La picamos y reservamos.
- 2
En un sartén, sofreímos la cebolla y cuando comience a transparentar, agregamos la pulpa de los chayotes y el jamón. Cocinamos durante 5 minutos. Agregamos las especias y la nata, y mezclamos hasta integrar. Retiramos del fuego.
- 3
Mientras separamos las yemas de las claras.
- 4
Precalentamos la airfryer, y rellenamos los chayotes con la preparación de la cebolla y haciendo un huequito, ponemos una yema en cada mitad. Programamos 15 minutos a 180°C.
- 5
A disfrutar!
Palabra clave
Recetas similares
Más recetas












Comentarios (11)