Arepa colombiana con aguacate y bonito

Cuenta una leyenda que Babieca fue un regalo que recibió El Cid de su padrino. Rodrigo la eligió personalmente, y su padrino decepcionado por ser un caballo patoso de escasa presencia, exclamó: “ese es un Babieca”.
Sin embargo, con el paso del tiempo se convertiría en un ejemplar histórico.
En el Cantar de mio Cid, la yegua del héroe castellano se presenta de raza norteafricana comprado por mil dinares, de gran agilidad y velocidad, algo especialmente valorado en los caballos de guerra —que eran robustos, pesados y relativamente lentos—.
Aseguran que fue el caballo sobre el que la esposa de El Cid montó el cadáver de éste. Haciendo creer a sus enemigos que seguía vivo. Después, nadie volvió a montar a Babieca. Murió dos años más tarde a la inusual edad de cuarenta años. Y fue enterrada en algún lugar del Monasterio de San Pedro de Cardeña (a diez kilómetros de Burgos).
Sí, como lo leéis, Babieca, fue una yegua —y es que la discriminación existió desde siempre— y luchó como la más valiente, sin temer a nada ni a nadie, ni incluso a la muerte.
Es por eso, que cuando hoy llegó la nueva mastina española desde León, no tuvimos duda en cómo se iba a llamar.
¡Bienvenida a casa Babieca!
Arepa colombiana con aguacate y bonito
Cuenta una leyenda que Babieca fue un regalo que recibió El Cid de su padrino. Rodrigo la eligió personalmente, y su padrino decepcionado por ser un caballo patoso de escasa presencia, exclamó: “ese es un Babieca”.
Sin embargo, con el paso del tiempo se convertiría en un ejemplar histórico.
En el Cantar de mio Cid, la yegua del héroe castellano se presenta de raza norteafricana comprado por mil dinares, de gran agilidad y velocidad, algo especialmente valorado en los caballos de guerra —que eran robustos, pesados y relativamente lentos—.
Aseguran que fue el caballo sobre el que la esposa de El Cid montó el cadáver de éste. Haciendo creer a sus enemigos que seguía vivo. Después, nadie volvió a montar a Babieca. Murió dos años más tarde a la inusual edad de cuarenta años. Y fue enterrada en algún lugar del Monasterio de San Pedro de Cardeña (a diez kilómetros de Burgos).
Sí, como lo leéis, Babieca, fue una yegua —y es que la discriminación existió desde siempre— y luchó como la más valiente, sin temer a nada ni a nadie, ni incluso a la muerte.
Es por eso, que cuando hoy llegó la nueva mastina española desde León, no tuvimos duda en cómo se iba a llamar.
¡Bienvenida a casa Babieca!
Paso a paso
- 1
—Para las arepas—Ponemos la harina, el agua, el queso y la pizca de sal, y mezclamos hasta que se nos despegue de las manos.
Hacemos bolitas del tamaño de una pelota de tenis. - 2
💡TRUCO: vamos poniendo entre dos láminas de papel film las bolitas de arepas, y con un plato, aplastamos hasta obtener un grosor del dedo meñique. En una parrilla, las hacemos con calma.
- 3
Las vamos volteando, hasta que estén hechas por ambos lados. Para servir las abrimos con cuidado.
- 4
—Pasta de ajo— Pelamos los ajos y con un poco de aceite, y la ayuda de la batidora, trituramos hasta obtener una pasta homogénea sin grumos.
- 5
—Para el relleno— Trituramos el aguacate y escurrimos y desmigamos el bonito. Picamos muy menuda la cebolla, e integramos todos los ingredientes con la mayonesa, la pasta de ajo y la pimienta negra.
- 6
Rellenamos las arepas.
- 7
A disfrutar!
- 8
¡Bienvenida Babi!
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